¿PERDONAR?

Aula de arquitectura de La Sorbonne, Paris 2019
Sabes lo maravilloso que eres. Gordon Haskell

 

El perdón es positivo, de eso no cabe dudas. Un estudio realizado por la Universidad de Washington comprobó que perdonar una transgresión reduce tanto la presión arterial de la víctima como de la persona que cometió el acto. Otro estudio desarrollado en la Universidad de Miami reveló que el perdón aumenta la satisfacción en la vida de la víctima y mejora su estado de ánimo. 

Pero, ¿qué sucede cuando perdonamos a alguien que no ha intentado compensar sus malas acciones, o cuando perdonamos a quien no se arrepiente sinceramente y le permitimos seguir a nuestro lado?

¿Qué sucede cuando perdonamos a una persona que nos ha lastimado una y otra vez?

Si perdonamos en repetidas ocasiones a alguien que ni siquiera se ha disculpado y le permitimos seguir siendo parte de nuestra vida, con vía libre para continuar hiriéndonos, perdemos el respeto por nosotros mismos y, de cierta forma, caemos en el error de negociar nuestra dignidad. Es lo que se conoce como “efecto felpudo”.

El efecto felpudo hace referencia a la tendencia a perdonar siempre, sin tener en cuenta las consecuencias negativas que provoca en nosotros el perdón. En la práctica, es poner a la otra persona por encima de nuestras necesidades emocionales.

Los motivos para perdonar repetidamente y convertirnos en un felpudo son diferentes, desde haber establecido una relación dependiente sin darnos cuenta hasta creer que perdonar es obligatorio.

El efecto felpudo sucede cuando perdemos la vista de los límites del perdón, lo cual resulta sumamente perjudicial para la autoestima y el autoconcepto.

Esta dinámica se da con frecuencia en dos ámbitos muy concretos: las relaciones afectivas y el mundo laboral. Perdonamos a nuestras parejas una y otra vez porque hay un componente emocional. Cedemos con nuestros jefes y compañeros de trabajo porque necesitamos mantener nuestro puesto en la organización.

Adicionalmente, no podemos negar que nos han educado para pensar que el perdón es algo bueno; asumimos que, al hacerlo, recibiremos algún beneficio (paz o respeto por parte del otro). Además, si revisamos la literatura científica, veremos que abundan los estudios que hacen referencia a los beneficios del perdón, pero pocas veces se habla de sus desventajas.

Ser un felpudo puede llevarnos a situaciones de gran desgaste psicológico y derivar en depresiones, ansiedad, entre otras condiciones que deterioran tanto nuestra salud física como emocional. Más vale tener cuidado con el perdón en exceso, y para ello es importante estar alerta a las señales.

Cuando nos escuchamos decir frases como:“Lo que pasó no fue importante”, “no te preocupes, todo está bien”, “la próxima vez será diferente”, “olvidemos lo ocurrido”es muy probable que estemos olvidándonos de nuestras necesidades para dar por sentada la obligación de perdonar al otro, incluso sin estar preparados para ello. Es una falsa ilusión de cortesía y “grandeza espiritual” que tarde o temprano termina por pasarnos factura.

Los estudios psicológicos hacen énfasis en la importancia de otorgar el perdón siempre y cuando hayamos asimilado lo ocurrido tras un delicado proceso de aceptación del pasado; ser un felpudo hace imposible vivir el proceso de forma natural, nos empuja en la línea del tiempo hacia un remedio apresurado más peligroso que la enfermedad.

Los estudios han demostrado que, en una relación donde hay desequilibrio de poder, la persona con poder suele perdonar menos que su contraparte. Perdonar a alguien que nos ama o valora menos de lo que le amamos o valoramos implica emprender un viaje a la sumisión y la desvalorización personal.

El efecto felpudo puede conducirnos a situaciones que provocan un gran aturdimiento psicológico. Por nuestro propio bienestar, debemos asumir que hay límites y excepciones, que el perdón forma parte de un proceso terapéutico para sanar nuestras heridas emocionales, pero hay situaciones en las que no es aceptable ni recomendable.

Incluso si la decisión de no perdonar es criticada por quienes nos rodean, tengamos en cuenta que no todo egoísmo es malsano, y que no podemos ser luz para los demás sin serlo, primero, para nosotros mismos

 Phrònesis

 
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El Número de la Belleza

JP Saxe. If world was ending

¿Qué tienen en común una tarjeta de crédito, la reproducción de los conejos, la coliflor y el Partenón? La respuesta es 1,618033… el número áureo.

Pero qué tiene de especial ese número? ¿Por qué no es como los demás? Del mismo modo que el número Pi (3,141592…) representa el cuerpo geométrico más perfecto, la esfera, 1,618033… es el número de la belleza. El monje del siglo XV Luca Pacioli, quizá influido por la idea de que los nuevos conocimientos debían adaptarse a las creencias de la Iglesia, lo llamó La Divina Proporción e indicó: “Tiene una correspondencia con la Santísima Trinidad, es decir, así como hay una misma sustancia entre tres personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, de igual modo una misma proporción se encontrará siempre entre tres términos, y nunca de más o de menos”. Lo que se esconde tras esta esotérica frase, más propia de alquimistas y ocultistas que de matemáticos, es ese número, el cual se cree que fue bautizado por Leonardo da Vinci con el nombre de número áureo. Siglos más tarde el matemático estadounidense Mark Barr le asignó la letra griega fi, en honor al escultor Fidias, que lo usó en sus obras

El número áureo pertenece al conjunto de los número irracionales, esto es, aquellos que no pueden expresarse como cociente de dos número enteros. Por ejemplo, la raíz cuadrada de dos es irracional -un descubrimiento que incomodó de tal modo a los pitagóricos que lo ocultaron al mundo-. En nuestro caso, el número áureo lo podemos computar con una calculadora si seguimos estas sencillas instrucciones: primero, calculamos la raíz cuadrada de 5; luego sumamos 1 al resultado y el total lo dividimos por 2. Si sabemos programar un ordenador, podemos intentar batir el récord del mayor número de decimales calculados: en el año 2000 y con menos de 3 horas de computación, se encontraron los primeros 1.500 millones de cifras decimales. 

Matemáticamente hablando, podemos definir el número áureo como aquél que si le sumamos uno sale el mismo resultado que si lo elevamos al cuadrado. Así, si el 4 fuera el número áureo, para calcular su cuadrado no haría falta hacer la operación de 4 por 4, que sale 16, sino que simplemente bastaría con sumarle 1. Y es que en realidad existen dos números aúreos, uno positivo (1,618033…) y otro negativo (-1,618033…), pero es el primero el que se ha llevado toda la gloria. 


Hasta aquí todo esto puede parecernos pura numerología. Es como si alguien, con muy poco trabajo y mucho tiempo libre, se hubiera tomado la molestia de empezar a buscar relaciones curiosas con los números. Sin embargo, lo verdaderamente misterioso es que ese número tan extraño lo encontramos en el crecimiento de las plantas, en las piñas, en la distribución de las hojas en un tallo o en la formación de las caracolas. También en el carné de identidad, las tarjetas de crédito, gran parte de las tarjetas de presentación y en casi todas las cajetillas de tabaco. O en el Partenón. O en el ejemplo clásico de lo que es un cuerpo armonioso: el Hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci. 

Siguiendo los pasos de quienes más le influyeron, el humanista Leon Battista Alberti y el escultor Antonio Filarete, Leonardo creía que la anatomía y la arquitectura estaban relacionadas. Fue en la década de 1480, mientras trataba de ganarse al duque de Milán y a los arquitectos de la corte, cuando profundizó en esta relación que expresó en su famoso dibujo de 1487, basado claramente en la descripción del arquitecto Marcus Vitruvius Pollio


En ella, Pollio afirma: “En el cuerpo humano, la parte central es el ombligo. Pues si un hombre se tumba boca arriba, con los brazos y las piernas extendidas, y se centran un par de compases en el ombligo, los dedos de las manos y los pies tocarán la circunferencia descrita a partir de ese centro. Y también puede inscribirse en una figura cuadrada“. Si dividimos el lado del cuadrado (la altura del ser humano) por el radio de la circunferencia (la distancia del ombligo a la punta de los dedos) tendremos el número áureo. Así, si el lector quiere saber si es bellamente perfecto, sólo tiene que coger una regla. 

Poco a poco Leonardo se fue obsesionando con la búsqueda de pautas que relacionaran no sólo la anatomía con la arquitectura, sino con la estructura armónica de la música y con la propia naturaleza. Su búsqueda de proporciones en el mundo que le rodeaba, al igual que su intento de relacionar la circunferencia de las copas de los árboles con la longitud de sus ramas, fue intensa pero vana. No obstante, no era una idea errónea, porque mirando la naturaleza podemos encontrar el número áureo en diferentes contextos. Pero antes debemos echar la vista atrás y prestar atención a un matemático italiano del siglo XIII que tenía una pasión un tanto oscura por los conejos y su tasa reproductiva. 


En 1202, Leonardo Fibonacci
se preguntaba acerca de cuán rápido se expandirían los conejos por la Tierra en condiciones ideales. Supongamos, se dijo, que tenemos una única pareja, que ambos miembros están preparados para procrear al mes de existencia y que dan a luz a una nueva pareja tras un mes de gestación. ¿Cuántas parejas habrá al cabo de un año? Al final del primer mes la pareja original está dispuesta a procrear, pero sigue habiendo una única pareja. Al final del segundo mes tendremos la original y su primera pareja-hija. Al finalizar el tercero habrá en el campo la original, la primera pareja, que ya está a punto para procrear, y una segunda pareja-hija. Al terminar el cuarto mes tendremos la original y su tercera pareja-hija, la primera pareja y su primera pareja-hija, y la segunda pareja-hija, que ya está dispuesta para procrear. En definitiva, la sucesión de parejas de conejos es: 1, 1, 2, 3, 5. ¿Es capaz de adivinar el lector el patrón que se esconde tras esa sucesión? Si la alargamos un poco resulta más fácil: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233… En efecto, la llamada sucesión de Fibonacci, también denominada números de Fibonacci, se obtiene sumando los dos previos para obtener el siguiente. Ahora bien, ¿qué tiene que ver esta sucesión de números con el número áureo? Haga el siguiente experimento: coja una calculadora y divida uno cualquiera por su inmediato anterior. A medida que progrese en la sucesión, el cociente se irá acercando más y más al número áureo. 

En términos matemáticos, esto quiere decir que la sucesión de números creada dividiendo un número de Fibonacci por su inmediato anterior tiende, o tiene como límite, el número áureo. Esto es, esta sucesión infinita de números termina, en el infinito, en el número áureo.

El problema con los conejos de Fibonacci es que son ideales. ¿Existe algún ejemplo más realista de que esta sucesión áurea se encuentre en la naturaleza? Sí, por ejemplo en el árbol familiar de cualquier zángano de un panal. Éste nace del huevo no fertilizado de la reina, luego tiene una madre, pero no tiene padre. Por el contrario, tanto la reina (la única que puede poner huevos) como las obreras nacen del huevo fertilizado por un macho. Tienen, por tanto, padre y madre. Teniendo esto en mente, el árbol familiar de un zángano queda como sigue: tiene 1 madre, 2 abuelos (macho y hembra), 3 bisabuelos (dos de la familia de la abuela y uno de la del abuelo), 5 tatarabuelos, 8 tataratatarabuelos… ¡El árbol genealógico del zángano es una sucesión de Fibonacci! Y no sólo eso. En 1966, Doug Yanega, del Museo de Investigación Entomológica de la Universidad de California, descubrió que la relación que existe entre abejas hembras y machos en una comunidad es cercana al número áureo.

Convirtamos ahora los números en cuadrados. Pongamos dos iguales, uno junto a otro, de cualquier tamaño, cuyos lados tomaremos como unidad. Encima de ellos, dibujemos otro cuyo lado sea el doble de los anteriores. A la derecha, añadamos otro más, con el triple de lado. Debajo, el correspondiente a 5, y así sucesivamente, de modo que cada nuevo cuadrado tenga de lado la suma de los dos cuadrados anteriores. Si ahora dibujamos un cuarto de circunferencia dentro de cada cuadrado (empezando por el primero), como en la  fotografía de la caracola del comienzo del reportaje, tendremos una espiral logarítmica que es, justamente, la que presenta la concha del nautilo.

Número aúreo

Ahora coja un lápiz y trace una línea que vaya desde el centro al exterior. Fíjese en dos puntos en los que esta línea corte a la concha, con la única condición de que la espiral haya dado una vuelta completa entre ambos. Comprobará que el más exterior está 1,618 veces más lejos del centro que el del interior. Esto quiere decir que el factor de crecimiento de la concha es el número áureo. 

Los números de Fibonacci también los encontramos en el número de espirales a la izquierda y a la derecha que podemos contar en las semillas de los girasoles y en las piñas de los pinos; en el número de pétalos de las flores (3 el iris; 5 o bien 8 en algunos ranúnculos; las margaritas y girasoles suelen contar con 13, 21, 34, 55 ó 85…) y en el número de flores en las espirales de la coliflor y del brécol. De hecho, cada uno de ellos es una diminuta coliflor en sí misma. Si cuenta las espirales en ambas direcciones que salen de esas miniflores, ¿qué número le sale? Puede buscar así mismo números de Fibonacci en el plátano y en la manzana. Incluso las hojas alrededor del tallo siguen este orden.

¿Por qué este gusto de la naturaleza por la sucesión de Fibonacci? Hojas, pétalos y semillas se ordenan en las plantas siguiendo un ángulo fijo porque éste es el mejor sistema de empaquetamiento aunque la planta crezca. Si colocamos el número áureo de hojas por vuelta en el tallo obtenemos el mejor empaquetamiento para que reciban todas ellas el máximo de luz sin que unas se oculten a otras y, en el caso de las flores, la mejor exposición paras atraer a los insectos polinizadores. Los números de Fibonacci son la mejor aproximación que existe al número áureo. Visto todo esto, no resulta sorprendente que el Partenón pueda enmarcarse en un rectángulo áureo -aquél en el que el cociente de su longitud por su altura sale el número áureo-. Igual sucede con las tarjetas de crédito. ¿Acaso hay algo más bello que una Visa sin límite de gasto?

El Partenón de Atenas es un buen ejemplo de belleza arquitectónica griega y, como tal, se puede enmarcar dentro de un rectángulo áureo. Algunos  matemáticos han pretendido ver el número áureo en la Gran Pirámide de Keops. Así, si se divide la distancia que hay desde la base de una de las caras de la pirámide hasta el vértice superior por la altura de la pirámide se obtiene 1,6. ¿Se trata quizá de algo intencionado? Algunos piensan que sí, pero lo cierto es que no hay base alguna para pensar en ello. El papiro Rhind (1650 a. de C.), uno de los trabajos matemáticos más antiguos que se conservan, no menciona el número áureo, a pesar de que resuelve algunos problemas relacionados con la construcción de pirámides.

Leonardo de Pisa es mejor conocido por su apodo, Fibonacci (de filius Bonacci, hijo de Bonacci). Nacido en el norte de Italia, pero educado en el norte de África, pasó toda su juventud viajando por el Mediterráneo, pues su padre era el representante de los comerciantes de la República de Pisa.

Fue uno de los primeros en introducir el sistema de numeración decimal en Europa. En 1202 publicó su Liber abacci (Libro de Calcular), donde explicaba cómo sumar, restar, dividir y multiplicar con este nuevo sistema. Fue aquí donde aparece la que hoy es su famosa sucesión. Lo curioso es que fue presentado como un problema planteado para que los lectores aprendieran a usar el sistema decimal, y no como consecuencia de sus reflexiones sobre aritmética

Artículo escrito por Miguel Ángel Sabadell. Revista Muy Interesante

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CÓMO SUENA CADA COLOR

IMG_0009 Aguadulce. Domingo 6 de octubre 2019

 

De Que están hechas las mujeres

 

Artista y teórico, Kandinsky fue uno de los padres del arte abstracto y dio la vuelta a todas las ideas preconcebidas sobre la pintura. En un bello ejercicio de abstracción, el visionario pintor ruso describió el sonido de cada uno de los colores…

¿Es posible decir a qué suenan el color rojo, el azul o el violeta? Sólo una mente con la extraordinaria capacidad de abstracción como la de Wassily Kandinsky (1866-1944) pudo definirlo.

Durante su carrera, el que fue uno de los pioneros del arte abstracto, también desarrolló un importante cuerpo teórico en el que destacan De lo espiritual en el arte (1911) y Punto y línea sobre el plano (1926), entre otros escritos.

Y de entre sus muchas exploraciones en el campo de la pintura y el arte en general (mismas que podría convertirse en consejos de vida) se incluyen, por supuesto, importantes reflexiones sobre el proceso de composición, además de varias que fueron dedicadas a su teoría del color —una que, como la de Goethe, estaba íntimamente ligada a lo emocional y lo intuitivo.

Si se pudiera definir el delicioso arte del ruso con dos palabras, éstas serían, posiblemente, sonido y movimiento (quizá por las melodías que se intuyen en muchas de sus piezas).

Y es que en una buena cantidad de sus cuadros es posible (al menos para una mente abierta a la transgresión revolucionaria de disciplinas) encontrarnos con la semejanza a una composición musical, al menos a partir de la etapa en que Kandinsky fue parte de la Bauhaus y sus estilos posteriores.

En De lo espiritual en el arte, Kandinsky define las antinomias u oposiciones de los colores: “Los seis colores aparejados conforman las grandes antinomias que se organizan en un círculo, como una serpiente que se muerde la cola (símbolo del infinito y la eternidad) y abren las dos grandes posibilidades que, por las vibraciones que despiertan, se relacionan con determinados estados anímicos.”

Lleno de una sensibilidad no sólo profunda sino también visionaria, dotado de una concepción mágica del universo y una innegable aceptación de la relación entre los visible y lo invisible, el artista definió el sonido de cada color de la siguiente manera:

Rojo

El rojo es un color ardiente con un carácter inmaterial e inquieto. Recuerda a la alegría juvenil, pero en tonos oscuros simboliza la madurez viril. Se asemeja a los tonos claros de un violín.

Naranja

El color tiene una sensación grave, radiante, que emite salud y vida. Su sonido es similar al de una campana llamando al Ángelus, un barítono o una viola.

Amarillo

Este color irradia desde el centro, parece que se acerca al espectador o que se sale del cuadro. Es inquietante y evoca al delirio. Su sonido es el de una trompeta o un clarín.

Verde

El verde carece de dinamismo, ya que evoca la calma y la pasividad. Suena como los tonos tranquilos y profundos de un violín.

Azul

Este color se mueve de forma concéntrica, como un caracol en su concha. Parece que se aleja del espectador. Es un color puro e inmaterial, y su sonido se asemeja al de una flauta, un violonchelo o un órgano.

Violeta

El violeta se concibe como un color lento, apagado. Tiene una sensación enfermiza que se asocia al luto y a la vejez. Recuerda al sonido del corno inglés, la gaita o el fagot.

Blanco

El blanco representa un mundo donde desaparece el color material. Da una sensación de alegría pura. Es un silencio lleno de posibilidades, una pausa musical.

Negro

Es el color de la más pura tristeza, por lo que es apagado e inmóvil. Evoca la muerte, la nada tras apagarse el sol. Es el silencio, la pausa completa tras la que comienza otro mundo.

Leido en la revista Cultura Inquieta.

Estos bonitos y lúcidos consejos para la vida y la creación fueron extraídos de la genialidad del artista ruso.

 El artista no sólo debe entrenar sus ojos, sino también su alma.– Wassily Kandinsky

‘Composición Nº8’ (1923) – Kandinsky
Para muchos, el primer gran representante del arte abstracto es Wassily Kandinsky. El ruso, además, fue un importante teórico del arte y estudió minuciosamente el color y su relación con la psicología, lo que hizo que su legado no se limitara al ámbito artístico sino que abarcó también aspectos esenciales de lo humano.

Además de su carrera como artista, Kandinsky hizo estudios sobre folclor popular ruso, la simbología del color, la geometría y la intrínseca relación que existe entre el artista y la espiritualidad, lo cual lo llevó a hablar de la figura del creador como una suerte de profeta. Otra de las disciplinas estudiadas por el ruso fue la música (a la que llamaba “la más grande maestra”).

Influenciado por la escatología cristiana, por la obra de Claude Monet, la música de Wagner y la teosofía, Kandinsky fue un artista integral y un pensador que creó conceptos completamente nuevos en el arte. Así, sus trabajos teóricos iluminan no sólo a aquellos que dedican su vida al trabajo creativo sino también a aquellos que buscan senderos apropiados para ejercer su exploración vital. A continuación seis de las lecciones más valiosas, para la vida y el arte, que nos dejó…

Vive una vida llena de color
La ideología que refleja la obra de Kandinsky privilegia una vida llena de color, en contraste con llevar una existencia en blanco y negro. Como un artista profundamente espiritual, Kandinsky habló de las propiedades terapéuticas del color y entendía dos niveles en su efecto sobre las personas: el primero implica el placer estético del simple acto de observar un color (semejante a comer algo delicioso) y el segundo corresponde a lo que él llamó la “resonancia interior”, el impacto espiritual que el color puede tener dentro de nosotros y que toca el alma humana.

Aprende a tomar pausas

A pesar de haber sido un pintor excepcionalmente prolífico y trabajador, Kandinsky conocía la importancia de tomar descansos del trabajo. El acto de alejarse de un proyecto permite verlo con una perspectiva clara y concluirlo con mejores resultados, una lección que fácilmente podría aplicarse a cualquier ámbito de la vida.

Permite que tu estilo evolucione

La trayectoria de Kandinsky nunca dejó de transformarse a lo largo de su fructífera carrera, desde sus comienzos haciendo paisajes y cuadros evidentemente fauvistas y puntillistas hasta obras posteriores representantes del más sofisticado arte abstracto. El artista conocía los beneficios de moverse de un estilo estético a otro y concedió una gran importancia a la flexibilidad mental, algo que bien podría servirnos para la vida en general.

Confía en el poder del contraste

El pintor ruso siempre fue consciente del poder que existe en el contraste del color y la forma, concediendo cualidades a cada uno de los extremos y usándolos para crear un balance mutuo. Su poderosa obra siempre se basó en la fuerza implícita del balance de los extremos, otra lección de armonía para diversos aspectos de la existencia.

Reconoce la importancia del ser interior

Si todas las sabias lecciones de Wassily Kandinsky pudieran ser condensadas en una, ésta podría resumirse en la “necesidad interior”, que se explica como el balance entre la apariencia y el contenido. Sus pinturas son obras extremadamente coloridas que, sin embargo, no solamente responden a la pura experiencia estética sino también a la conciencia plena del mundo interior del artista, que resulta en un compromiso con las emociones más profundas y subjetivas: las formas y los colores siempre expresaron su mundo emocional. Kandinsky creó todo un lenguaje basado en el simbolismo de cada forma y cada color. Un sano balance entre el exterior y el interior, la forma y el contenido, resulta profundamente necesario en la vida diaria.

 

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Instrucciones de Uso

Me he propuesto invertir en mí, procurar que desde hoy mismo nadie me quite las ganas, los ánimos, la sonrisa. Digo «no» a permitir que alguien, sea quien sea, me desanime. Desde este momento no importarán las nubes grises, los trenes que se retrasan o las piedras que quieran aparecer en el camino, porque mi día es solo mío, mi vida me pertenece y he decidido vivirla con optimismo.

Asumir este enfoque personal, este mensaje cargado de apertura, resistencia y motivación no es algo precisamente fácil. Tal y como nos explicaba Richard Lazarus, uno de los mayores expertos en temas de estrés y ansiedad, cada día surgirán las más variadas y caprichosas situaciones, imposibles de controlar en gran parte, esas que nos llenarán de contradicciones, esas que nos ocasionarán tensión, desánimo y hasta frustración.

«No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado»  -Miguel de Cervantes-

Por otro lado, tal y como todos sabemos, el desánimo puede tener múltiples orígenes: una palabra poco acertada por parte de nuestra pareja, un comentario crítico de nuestro jefe o incluso ese contexto social y político que nos rodea, tan desbaratado y circense a veces, provoca que se nos apaguen las ganas y hasta el optimismo en un momento dado. Que esto pase es algo normal, siempre que la frecuencia no lo haga habitual ni que la intensidad lo haga un terremoto de una escala muy grande.

No podemos olvidar que el desánimo de ayer, sumado al desánimo de hoy, va creando poso. Así, y en caso de permitir que ese sustrato se vaya acumulando día tras día en el escenario de nuestra mente, lo que ocurrirá es que alimentaremos al demonio de la indefensión, y con él a la propia depresión. Sin embargo, hay buena noticia, porque existe un remedio sensacional para evitar que esto llegue a suceder: aprender a pensar mejor.

Hace muy poco, un equipo de psicólogos británicos liderados por Andrew Lane desarrollaron una sencilla técnica de motivación que más tarde emitiría la BBC en uno de sus programas de ciencia. La estrategia en sí puede parecer muy elemental; sin embargo, no nos equivoquemos, porque en realidad nos obliga a poner en práctica una serie de dimensiones psicológicas que no se consiguen en un día ni en dos.

De hecho, son el resultado de un trabajo constante donde poder hacer frente a esa voz crítica de nuestro interior, e incluso a esas relaciones disfuncionales en las que a veces estamos inmersos. Relaciones que, casi sin darnos cuenta, también nos roban el ánimo, las ganas y las perspectivas. Veamos a continuación cuáles son esas tres claves.

  • Diálogo interno con visualización. El diálogo interno es la mejor estrategia para hacer frente a todos esos vacíos en nuestra autoestima, para tomar conciencia de todas esas piezas sueltas que nos impiden tomar el control sobre nuestra vida. Asimismo, el equipo de psicólogos británicos estableció que un modo de facilitar esta técnica era añadiendo visualizaciones positivas en nuestra mente, ahí donde hallar la calma y un escenario seguro donde encontrarnos con nosotros mismos.
  • Eres el jefe. Al diálogo interno y a la visualización le añadimos ahora una verbalización, una frase motivadora y de poder: «tú eres el jefe, tú tienes el mando y el control, que nadie te desanime, que nadie te quite ese poder». 
  • Planifica. El desánimo no solo se vence dejando a un lado a quienes osan contagiarnos con sus amarguras, con sus críticas o malas artes. Esto es importante tenerlo muy en cuenta, porque la mejor medicina para que nada ni nadie nos desanime es planificando nuestros sueños, clarificando objetivos, priorizando necesidades y deseos personales.

Al fin y al cabo, cuando uno tiene una ilusión y motivación para alcanzarla, lo que digan y hagan los demás carece de importancia. Alimentemos por tanto ese motor en nuestro día a día, ese que funciona gracias a una buena autoestima y la seguridad de quien tiene claro qué quiere en su vida y qué y a quién es mejor evitar.

«La felicidad depende de la calidad de tus pensamientos» Marco Aurelio-

Valeria Sabater

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La película de Joaquín Phoenix

Nadie encuentra un sólo error en Joker. No hay escena que no guste o que no sorprenda, todo en ella es fascinante y nos estremeció hasta la médula. Pero, seamos sinceros, si algo le dio un toque extra fue las canciones que amenizaron toda la película.

La mayoría de las piezas que sonorizan la trama son canciones oldie, que pocas veces hemos escuchado, pero que tienen tanto punch como cualquier otra clásica. En Joker, además de ser grandiosas guían el camino de la historia de modo que es un gran complemento de la actuación de Joaquín Phoenix y el resto del cast. Así que, ¿por qué no las disfrutas y dejas que la fiebre de la película del año se apodere de tu playlist?

“That’s Life”

Frank Sinatra

«I’ve been a puppet, a pauper, a pirate / «He sido un títere, un mendigo, un pirata
A poet, a pawn and a king / Un poeta, un peón y un rey
I’ve been up and down and over and out / He estado arriba y abajo y una y otra vez
And I know one thing / Y sólo sé una cosa
Each time I find myself flat on my face / Cada vez que me encuentro de cara
I pick myself up and get back in the race» / Me levanto y vuelvo a la carrera».

“Sunshine of your Love”

Cream

«I’ve been waiting so long / «He estado esperando tanto tiempo
To be where I’m going / Para estar donde voy
In the sunshine of your love» / En el sol de tu amor».

“Smile”

Jimmy Durante

«Smile, / «Sonríe
Though your heart is achin’ / Aunque tu corazón esté doliendo
Smile, / Sonríe
Even though it’s breakin’ / A pesar de que se está rompiendo
When there are are clouds in the sky / Cuando hay nubes en el cielo
You’ll get by… / Lo superarás …»

“Everybody Plays the Fool”

The Main Ingredient

Ok, entonces tu corazón está roto
Estás sentado por ahí, llorando, llorando, llorando
Dices que estás pensando en morir
Bueno, antes de que hagas algo precipitado, cariño, escucha esto

Todos hacen el tonto, en algún momento
No hay excepción a la regla, escucha, nena
Puede ser real, puede ser cruel, no estoy mintiendo
Todos hacen el tonto

Caer en el amor es algo fácil de hacer
Pero no hay garantía de que la persona que amas, va a amarte
Oh, ojos amorosos que no pueden ver a una determinada persona nunca podría ser
El amor corre más profundo que cualquier océano, te nubla la mente con emoción

Todos hacen el tonto, en algún momento
No hay excepción a la regla, escucha, nena
Puede ser real, puede ser cruel, no estoy mintiendo
Todos hacen el tonto

¿Cómo puedes evitarlo, cuando la música comienza a sonar
Y tu habilidad para razonar, es barrida
Oh, el cielo en la tierra es todo lo que ves, estás fuera de contacto con la realidad
Y ahora lloras, pero cuando lo hagas, la próxima vez alguien llora por ti

Hey, todo el mundo se hace el tonto, alguna vez
Usa tu corazón como una herramienta, escucha bebé
Nunca te lo dicen en la escuela, quiero decirlo de nuevo
Todos hacen el tonto

Todos hacen el tonto, en algún momento
No hay excepción a la regla, escucha, nena
Puede ser real, puede ser cruel, no estoy mintiendo
Todos hacen el tonto

Cada uno hace el tonto, en algún momento
No hay excepción a la regla, escucha, nena
Puede ser real, puede ser cruel, quiero repetirlo

“Eminence Front”

The Who

«Drinks flow / «Flujo de bebidas
People forget / La gente olvida
That big wheel spins, the hair thins» / Esa gran rueda gira, el cabello se adelgaza».

“White Rabbit”

Jefferson Airplane

«When the men on the chessboard get up and tell you where to go / «Cuando los hombres en el tablero de ajedrez se levantan y te dicen a dónde ir
And you’ve just had some kind of mushroom, and your mind is moving low» /Y acabas de tener algún tipo de hongo, y tu mente se está moviendo».

“It’s My Life”

The Animals

«It’s a hard world to get a break in / «Es un mundo difícil para descansar
All the good things have been taken / Todas las cosas buenas han sido tomadas
But girl there are ways to make certain things pay / Pero niña, hay maneras de hacer que ciertas cosas paguen
Though I’m dressed in these rags, I’ll wear sable some day» / Aunque estoy vestida con estos trapos, algún día usaré sable»

“Season of the Witch”

Donovan

«You got to pick up every stitch. Must be the season of the witch / «Tienes que recoger cada puntada. Debe ser la temporada de la bruja
must be the season of the witch, yeah, / debe ser la temporada de la bruja, sí
must be the season of the witch» / debe ser la temporada de la bruja».

“In-A-Gadda-Da-Vida”

Iron Butterfly

«In a gadda da vida, honey / «In un escudo con vida, cariño
Don’t you know that I’m lovin’ you / No sé que te estoy amando».

“For What It’s Worth”

Buffalo Springfield

«There’s battle lines being drawn / «Hay líneas de batalla dibujadas
Nobody’s right if everybody’s wrong / Nadie tiene razón si todos están equivocados
Young people speaking their minds / Jóvenes que dicen lo que piensan
Getting so much resistance from behind» / Obteniendo tanta resistencia por detrás».

“Magic Carpet Ride”

Steppenwolf

«I like to dream, yes, yes / «Me gusta soñar, si, si
Right between the sound machine / Justo entre la maquina de sonido
On a cloud of sound I drift in the night / En una nube de sonido me deslizo en la noche
Any place it goes is right / Cualquier lugar al que vaya es correcto
Goes far, flies near / Va lejos, vuela cerca
To the stars away from here» / A las estrellas lejos de aquí»

“Heart Full of Soul”

The Yardbirds

«Sick at heart and lonely / «Enfermo del corazón y solo
Deep in dark despair / En lo profundo de la desesperación oscura
Thinking one thought only / Pensando un solo pensamiento
Where is she, tell me where?”» / “¿Dónde está ella, dime dónde?”».

“Laughing”

The Guess Who 

«Time goes slowly, but carries on / «El tiempo pasa lentamente, pero continúa
And now the best years have come and gone / Y ahora los mejores años han venido y se han ido
You took me by surprise / Me tomaste por sorpresa
I didn’t realize that you were laughing» / No me di cuenta de que te estabas riendo».

Cada una es maravillosa y pareciera que no tienen mucho en común, hasta que vemos Joker y entendemos todas las caras de una sola melodía, misma que te llenará los oídos y la vida de mucho rock n’ roll.

Escrito por Diana Garrido para Cultura Colectiva

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Felicidades

IMG_0006. Octubre 2019. Aguadulce

Felicidades John

Nos hicieron creer que “el gran amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron pensar que una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, era lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre “anulación” y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Nadie nos va a decir esto, cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor…aunque la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon

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Mi Tristeza Y Yo

«Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara. El mismo pozo que da nacimiento a vuestra risa se ha llenado infinitas veces con vuestras lágrimas. ¿Y cómo podría ser sino así? ¡Cuánto más profundamente clave la tristeza su garra en vuestro ser tanto más alegría podréis contener».

-Khalil Gibran-

IMG_2854 - copiaPuente de Bir-Hakeim. Paris 2019
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                 Tango. Carños Saura

 

Mi tristeza forma parte de mí, me guste o no, ella se encuentra profundamente arraigada a mí, siempre hemos sido compañeros de viaje, y ha estado presenciando todos mis momentos vividos, ya fuera como espectadora o como protagonista.

Yo y mi tristeza nos hemos desarrollado y crecido juntos. Las experiencias y los aprendizajes nos han hecho madurar hasta ir transformándonos en cada nueva etapa. Hemos esculpido lo que hoy día somos.

Al principio no la comprendía, no entendía por qué tenía que aparecer y cuál era su función, ya que consideraba que no me aportaba nada bueno ni beneficioso para mí.

En sus primeras etapas, se volvió una emoción incomprendida, reprimida. Yo hacía un gran esfuerzo por mantenerla escondida, ocultándola de toda situación que viviese. En muchos momentos ella necesitaba manifestarse, se volvía incontrolable, y yo me resistía, creyendo que su intervención no iba nada más que a empeorar las cosas.

Mi tristeza no manifestada, recluida, seguía siendo muy poco madura, ya que yo no le había dado la oportunidad de expresarse, de aprender y liberarse. Mi tristeza se volvió confusa, ya no sabía cuándo debía de intervenir, cuál era su momento, ni cuál era su propósito y su camino.

Muchas situaciones en mi vida la requerían, daban paso a que ella tomara el control, no obstante, la tristeza hacia una aparición fugaz, no sabía cómo permanecer, ni quedarse ante la situación. Estaba totalmente perdida. Las demás emociones asumían su papel de una forma torpe y poco adecuada.

Nuevas etapas y circunstancias de madurez se produjeron en mi vida. El propio desarrollo personal, las experiencias y apertura a las emociones, dieron la oportunidad a la tristeza de reencontrarse a sí misma. Sus efímeras apariciones fueron en cada ocasión, haciéndose más duraderas.

La tristeza iba cobrando fuerza, iba madurando, aprendiendo cuál era su función.

Yo iba entendiendo a su vez, que la tristeza no era una mala emoción, sino más bien una emoción necesaria, que me iría guiando hacia mis necesidades; permitiéndome realmente crecer como persona.

Comprendí que mi tristeza me daba multitud de posibilidades que jamás habría imaginado antes. Me iba ayudando a mantener relaciones más auténticas con las demás personas. Conforme iba madurando mi tristeza, las demás emociones iban a su vez madurando y adquiriendo mayor valor.

En su conjunto, cada una de mis emociones se veía capaz de aparecer cuando la situación lo requería, sin tener que interpretar un papel que no era el suyo, cada una asumía su función. Y de esta forma iba apareciendo la armonía, la fluidez, la naturalidad y la espontaneidad.

Me iba convirtiendo en un ser más auténtico, más honesto; con valores que me indicaban que lo realmente importante no estaba en lo que ocurriese fuera de mí, en las circunstancias, sino en cómo yo sentía lo que iba ocurriendo a mi alrededor. Teniendo yo el poder de elegir la actitud acompañada siempre de mi emoción.

Esto supuso una liberación, ya no era totalmente dependiente de las circunstancias, no me encontraba atado a ellas.

Podía ocurrir en mi vida un suceso que me dejara muy triste, y sin embargo podía encajar mi tristeza, dejándola sentir conmigo. Y a su vez, dejar que las demás emociones también fueran apareciendo.

Actualmente, cuando hay una etapa en mi vida donde la tristeza es más requerida, por cómo me siento, atiendo a mi tristeza aprendiendo de sus indicaciones, dejando que se exprese. La escucho, la valoro y la comprendo, gracias a esto no me juzgo y aparto el sufrimiento innecesario de mí.

Esta es mi declaración; donde valido mi tristezame dejo estar en ella, conviviendo y creciendo juntos. Así, mi tristeza me libera de miedos, de sufrimiento; y de un gran malestar que nada tiene que ver con ella. La acepto para que no se estanque, para que me deje experimentar con mayor valor e intensidad todo lo que acontece en mi vida.

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