“Algo me dice que debo irme a casa”

Noviembre Kioto 2019

A los diez años creía
que la tierra era de los adultos.
Podían hacer el amor, fumar, beber a su antojo,
ir adonde quisieran.
Sobre todo, aplastarnos con su poder indomable.

Ahora sé por larga experiencia el lugar común:
en realidad no hay adultos,
sólo niños envejecidos.

Quieren lo que no tienen:
el juguete del otro.
Sienten miedo de todo.
Obedecen siempre a alguien.
No disponen de su existencia.
Lloran por cualquier cosa.

Pero no son valientes como lo fueron a los diez años:
lo hacen de noche y en silencio y a solas.

Niños y adultos, de José Emilio Pacheco y pertenece a su libro La arena errante.

Massachusetts

Siento que voy a volver a …
Algo me dice que debo irme a casa
Y todas las luces se apagaron en …
El día que la dejé allí sola

Trató de coger el camino a San Francisco
Tengo que hacer las cosas que quiero hacer
Y todas las luces se apagaron en …
Y me hicieron ver de nuevo el camino hacia tí

Hablar de la vida en …
Habla sobre las personas que he visto
Y todas las luces se apagaron en …
Y… es un lugar que he visto

Recordaré …


“Sin música la vida sería un error”. Friedrich Nietzsche

Elvis Presley Trouble

Según un estudio muy reciente aparecido hace tan sólo unos meses en el Reino Unido llevado a cabo por el catedrático de psicología británico Adrian North de la Universidad británica de Heriot Watt y en el que han participado más de 36.000 personas de todo el mundo los gustos musicales y la personalidad están intímamente relacionados.

Según North los investigadores de décadas pasadas han mostrado al rock y al rap como rebeldes y a los aficionados a la ópera como prósperos y bien educados pero “ésta es la primera vez que un estudio muestra vínculos entre la personalidad y el gusto por un amplio abanico de estilos musicales”.

Según este interesante estudio en el que han entrado hasta 104 estilos musicales diferentes, los amantes del jazz y de la música clásica gozan de una buena autoestima  y son personas muy creativas pero los jazzeros son sociables mientras que los clásicos son introvertidos; los amantes del pop son trabajadores…

Los aficionados al country trabajan duro y son tímidos; los amantes del rap extrovertidos y los indies carecen de autoestima y son huraños; los amantes de soul han salido mejor parados en este estudio: son extrovertidos, creativos, dulces, están contentos consigo mismos y tienen una buena autoestima.

Según este estudio los aficionados al heavy metal son tiernos y tranquilos aunque no muy trabajadores (¡ojo lo que dice el estudio) y tienen una baja autoestima.

Por otro lado uno de los hallazgos más interesantes  de este estudio para Adrian North son las similitudes entre los amantes de la música clásica y los fans del heavy por extraño que pueda parecer… y es que ambos grupos son personas tranquilas, introvertidas y creativas.

North también da una explicación para aquellas personas que llevan la música en el coches: si la música es machacona y está alta es que tienen ingresos más elevados mientras que si escuchan música relajante suelen percibir sueldos más bajos

“La gente tiene el estereotipo de que los aficionados al ‘heavy metal’ son gente deprimida hasta el suicidio y un peligro para ellos mismos y la sociedad. Pero son gente bastante delicada”

Hay muchos estereotipos en torno a los fans del heavy metal, el rock, el punk etc. sobretodo entre las personas más mayores… sus gustos musicales y su look despiertan en muchos desconfianza, recelo y otro tipo de creencias como el hecho de que son personas duras, rudas, de pocos sentimientos… los más jóvenes no pensamos lo mismocon todo respeto a nuestros mayores y un estudio reciente avala nuestra creencia por ejemplo de que… “los heavys” son muy tiernos y sensibles… ¡o así los vemos muchas chicas!

Lo cierto es que estemos más o menos de acuerdo con ciertas afirmaciones del profesor North como el bien afirmaLa gente a menudo define su sentido de la identidad a través de su gusto musical, sus prendas de vestir, la elecciones determinados bares para salir o el empleo de ciertas palabras del argot”  “No es raro pensar que la personalidad pueda estar vinculada a las preferencias musicales”… Y tú ¿Qué piensas?

En cualquier caso si quieres participar como voluntario en el estudio de North puedes hacerlo a través de http://www.peopleintomusic.com ¡igual contigo cambian las conclusiones!

Sofia Alcausa Hidalgo

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Mantener o Dejar Ir

Premio Pulitzer fotografía 2016

En mi infancia estaba convencido de que todo lo que en la tierra se perdía iba a parar a la luna, sin embargo los astronautas no han encontrado sueños peligrosos ni promesas traicionadas, ni esperanzas rotas. Si no están en la luna, dónde están? será que en la tierra no se perdieron? será que en la tierra se escondieron? y están esperándonos? Eduardo Galeano

Matt Simons – Catch & Release

Ganar, perder, reír, llorar, abrazar con emoción, cerrar los ojos en soledad… La vida es un ciclo que no tiene fin, que fluye, corre y que se nos escapa de las manos por mucho que deseemos retenerla. Como la juventud, como ese amor eterno que una vez nos vendieron y que siempre tuvo en realidad, fecha de caducidad

La vida es un duro equilibrio entre mantener y dejar ir, una ley que nadie nos enseñó y para la que no nos han preparado, y que sin embargo, vamos aprendiendo con el tiempo calladamente.

Ya desde niños somos protagonistas de esos acontecimientos que nos marcarán para siempre, aprendemos, por ejemplo, que existen diferentes tipos de pérdidas. Recordarás sin duda a aquellos amigos que se fueron a vivir a otras ciudades y que nunca volviste a ver, y también, que la muerte de algunos de tus familiares o incluso tus mascotas. La vida teje su propio equilibrio de ganancias y pérdidas, hilando distancias que nunca alcanzaremos, pérdidas que habremos de asumir en un aprendizaje personal, el más solitario de todos.

El dolor de la pérdida es en realidad, el valor y todo el amor actual que dirigimos a aquello que nos envuelve. Nadie llora por ejemplo, por algo que no ama, nadie siente el vacío de algo que antes no ha tenido en su interior. Así pues, en este equilibrio vital que establece la vida, es necesario que sepamos reconocer  primero todo aquello que es valioso para nosotros.

Todos nosotros “dejamos ir” pequeñas cosas cada día. No obstante, las más grandes son siempre las más dolorosas. ¿Cómo dejar ir de nuestra mente y nuestro corazón a esa persona que antes llenaba todo nuestro universo?

Hay vacíos que duelen y enferman, huecos en los que nos podemos perder si no somos capaces de desprendernos de eso que causa más dolor que beneficio. No te aferres a algo que te causa dolor y que no funciona. No tires de lo que no cede… Déjalo ir, la vida seguirá fluyendo y te traerá más opciones. Más oportunidades.

Parte de un artículo de Valeria Sabater

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Afortunadamente Se Me Pasa

Barriles de Sake. Foto 26 noviembre 2019 Japón

Hay quienes llevan a cabo la vida más hábilmente.
Tienen orden en su interior y en su alrededor.
Para todo, la manera y la respuesta adecuada
.

Adivinan inmediatamente quién, a quién, quién con quién,
con qué objetivo, por donde.

Ponen el sello en la verdades absolutas,
arrojan a la trituradora los hechos innecesarios,
y a las personas desconocidas
a las carpetas destinadas a ellas de antemano.

Piensan justo lo debido
ni un segundo más,
porque tras ese segundo acecha la duda.

Y cuando los dan de baja de la existencia,
dejan su puesto por la puerta señalada.

A veces los envidio;
afortunadamente se me pasa.

«Hay quienes» wislawa szymborska

Encuentro entre Joaquin Sabina, Juan Manuel Serrat y Eduardo Galeano Parte del documental «El Símbolo y El Cuate», publicado en 2013.

Eduardo Galeano…en casa de un amigo en Barcelona, que estaba exiliado como yo, me encargó a la hijita, que tendría uno ocho o nueve años. Y me miró sin pestañar, se acercó y me preguntó:

¿Y vos qué hacés?
—Escribo— le dije.
—¿Y vos escribís qué? ¿Qué cosas escribís?
—No, nada. No sé, como libros.

A mí no me gustan los libros.
—Ah, bueno— le dije yo.

A mí lo que me gustan son las canciones. Porque en los libros las palabras están quietas, pero en las canciones vuelan»

¿Hay mayor acto de amor que decirle a alguien “esta canción me recuerda a ti”?

El amor puede adoptar muchas formas; hay amor fraternal, amor amistoso, amor de pareja, amor familiar, amor maternal, autoamor o amor por tu gato, y si hay algo que active la memoria sensorial afectiva que tiene línea directa con el alma, eso son las canciones.

La música es un catalizador de emociones absoluto y es por eso que nos resulta inevitable relacionar canciones a aquellos que amamos o seguimos amando.

Ese momento en el que nos descubren una canción que nos da un vuelco al corazón, solo puede superarlo el momento en el que somos nosotros los que hacemos que alguien tiemble escuchando por primera vez unas notas o un estribillo épico.

Y es que el amor y la música, el amor por la música, viven en una constante relación simbiótica que produce sentimientos y emociones inexplicables que no pueden expresarse con palabras porque en ese momento hablamos con la piel.

Si os lanzamos la pregunta ‘¿qué canción te recuerda a ese alguien especial?’, estamos seguros de que vuestras cabezas viajan hasta un día de campo, un festival, un momento íntimo o un mensaje telefónico que llegó en el momento justo.

Y ahora queremos cerrar el contenido con otra pregunta, ¿Qué canción os recuerda a él o a ella?

Por Luiki Alonso

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“Y Sé Muy Bien”

Columpio. DMB

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti. Julio Cortazar

Solomon Burke. Cry to Me

 ¡Algunos edificios parisinos son falsos!

Increíble pero cierto, algunas fachadas de edificios parisinos son ficticias y los transeúntes lo desconocen por completo. Aquí está la historia de estos edificios engañosos

Fondo

Como seguramente habrá notado, en París la unidad arquitectónica es muy importante: esto es lo que quería el famoso barón Haussmann cuando reconstruyó París bajo el Segundo Imperio. Estableció una estricta normativa sobre la construcción de los edificios que hoy llevan su nombre y son tan emblemáticos de la capital.

Edificios haussmannianos parís
Edificios de Haussmann en París

Para los más curiosos que deseen ver los otros edificios falsos en París, aquí está la lista completa:
– 44 rue d’Aboukir, 2 ° distrito
– 53 rue des Archives, 3 ° distrito
– 29 rue Quincampoix, 4 ° distrito
– 27 rue Bergère, 9 ° arrondissement
– 3 rue de l’Aqueduc, 10 ° arrondissement
– 174 rue du Faubourg Saint-Denis, 10 ° arrondissement
– 54 rue des Petites-Ecuries, 10 ° arrondissement
– 141 boulevard Diderot, 12 ° arrondissement
– 78 rue de la Condamine, 17 ° distrito
– 14 rue Duvergier, 19 ° distrito

edificio ficticio rue lafayette
Edificio ficticio en 145 rue Lafayette (distrito 10 de París) © Google Street View
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Bailarinas

La vida sigue siendo un bonito deporte. Anuncio Lacoste 2019

En su diálogo Fedro, Platón recurre a un mito para advertirnos de los peligros de la escritura:

“Sócrates.- Pues bien, oí que había por Náucratis, en Egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que, por cierto, está consagrado el pájaro que llaman Ibis. El nombre de aquella divinidad era el de Theuth. Fue éste quien, primero, descubrió el número y el cálculo, y, también, la geometría y la astronomía, y, además, el juego de damas y el de dados, y, sobre todo, las letras. Por aquel entonces, era rey de todo Egipto Thamus, que vivía en la gran ciudad de la parte alta del país, que los griegos llaman la Tebas egipcia, así como a Thamus llaman Ammón. A él vino Theuth, y le mostraba sus artes, diciéndole que debían ser entregadas al resto de los egipcios. Pero él le preguntó cuál era la utilidad que cada una tenía, y, conforme se las iba minuciosamente exponiendo, lo aprobaba o desaprobaba, según le pareciese bien o mal lo que decía. Muchas, según se cuenta, son las observaciones que, a favor o en contra de cada arte, hizo Thamus a Theuth, y tendríamos que disponer de muchas palabras para tratarlas todas. Pero cuando llegaron a lo de las letras, dijo Theuth: “Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría”. Pero él le dijo: “¡Oh, artificiosísimo Theuth! A unos les es dado crear arte, a otros, juzgar qué de daño o provecho aporta para los que pretenden hacer uso de él. Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayoría de los casos, totalmente ignorantes, y difíciles, además, de tratar porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad”. 
Fedro (274d-275b)

“Bailarinas desde el aire”, de Brad Wall

Ombre

“Cuando bailo, me olvido de todo lo que pasa a mi alrededor” decía Billy Elliot con los ojos nublados por la certeza y por sus inmensas ganas de ser libre, de volar.

‘Ballerine de l'air’, de Brad Walls: el arte del ballet visto desde una perspectiva inédita pero muy estética

“¿Qué sientes cuando bailas?” Es la pregunta que le hacía el jurado del Royal Ballet a Billy Elliot en la película de Stephen Daldry. A lo que él contestaba: “Es como si desapareciera y todo mi cuerpo cambiara.Como si tuviera fuego dentro. Y me veo volando como un pájaro. Siento como electricidad. Sí, como electricidad…

Bailar cura. Bailar es una caricia para nuestra alma, nos permite salir de nuestros cuerpos para vencer así las leyes anatómicas. Bailar nos reconcilia con nuestras esencia, nos disocia de prejuicios y nos puede llevar al trance. 

Nos hemos enamorado de la obra de Brad Walls, fotógrafo apasionado de las alturas. Su objetivo prefiere ponerse en el lugar por el que transitan los pájaros. l fotógrafo australiano Brad Walls, también conocido como Bradcanvas, nos muestra la belleza de las bailarinas y sus sutiles movimientos, desde una mirada muy personal y un punto de vista (desde el aire) en el que el ballet se deja ver de una forma nueva, tremendamente bella.

Ombre

Artículo en la revista Cultura Inquieta

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Cierra los ojos

Avedon
Richard Avedon fotografió a Marilin Monroe como Clara Bow

“Cuando un relato me invade, cuando su lluvia de palabras cala en mi, cuando comprendo de forma casi dolorosa lo que cuenta, cuando tengo la seguridad, ( íntima, solitaria) de que su autor ha cambiado mi vida, vuelvo a creer que yo, especialmente yo, soy la lectora a quien ese libro andaba buscando” El Infinito en un Junco. Irene Vallejo

Cocoon, Lola Marsh – I Got You Te tengo
Cierra los ojos
Cuenta hasta diez
Estarás bien
Tan sólo toma mi mano

Tadao Ando rediseña la Bolsa de Comercio de París

El arquitecto ganador del Pritzker 1995, Tadao Ando, realizó la restauración y transformación del interior de la que fuera sede del comercio del trigo, para albergar la colección Pinault. Construida por Nicholas Le Camus Meziéres de 1763 a 1766, ubicado entre los museos Pompidou y Louvre.

Fotografía: Marc Domage

Uno de los proyectos culturales más esperados de París, el rediseño de la Bolsa de Comercio de Tadao Ando, ​​para el empresario François Pinault y la Colección Pinault dirigido por el célebre Arquitecto japonés, que tiene una larga relación con Pinault, habiendo trabajado juntos en proyectos como el Palazzo Grassi y la Punta della Dogana en Venecia. 

Bajo la cúpula con un diámetro de 60 metros, Ando instaló un cilindro de concreto armado de tres niveles de 29 metros de diámetro por 9.3 metros de alto, para dejar pasar la luz del día. El tambor de la cúpula resguarda un fresco a 360° de 140 metros de largo por 10 metros de alto. El cual representa una obra del siglo XIX con personas de todos los continentes, quienes laboran y comercian el trigo.

Además, rescató 6.8 mil metros cuadrados del proyecto, agregando diez espacios para realizar diferentes usos y actividades, como apreciar el arte, pasar el tiempo en un restaurante, cafetería e incluso en una sala de meditación. Como espacio principal del proyecto, la rotonda, creó un espacio para exhibiciones, completándolo con espacios como auditorio, galerías, vestíbulo y teatro de caja negra para representaciones experimentales e instalaciones de video.
La colección Pinault, con un valor de 1.5 mil millones de euros, contará con arte de distintas tendencias y generaciones, con obras en telas, esculturas, videos, filmes y fotos.

Anuncio de apertura de bolsa nivel superior

Fotografía: Patrick Tourneboeuf

Ando tiene experiencia en la creación de espacios culturales poderosos pero calmantes, como su reciente Museo de Arte He en China.

“Estoy encantado con la próxima apertura de la Bolsa de Comercio”, dice Pinault. “No solo se sumará al panorama europeo de instituciones dedicadas a la presentación del arte contemporáneo, sino que, tras el difícil año experimentado por Francia y el mundo en 2020, contribuirá al renacimiento de la esfera cultural parisina”.

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“Por El Mar De Los Sueños”

El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual
cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros
o dar un mismo beso por segunda vez. Los mudos no gritan, los sordos no ven la música,
con las cinco letras que se escribe tarde, no puedes escribir ahora,
el amor que fue, ese ya nunca vuelve.
Marwan

Murcia16/02/2021
Por el Mar de los Sueños. Carlos Cano

Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son éstas: ¿Quién eres?… ¿Qué has querido de verdad?… ¿Qué has sabido de verdad?… ¿A qué has sido fiel o infiel?… ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía?… Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.

SÁNDOR MÁRAI, El último encuentro

La teoría del color según Goethe

 Johann Wolfgang Von Goethe fue el primero en explorar el impacto psicológico de los diferentes colores en el estado de ánimo. “Un único color excita, mediante una sensación específica, la tendencia a la universalidad. En esto reside la ley fundamental de toda armonía de los colores…”.-Goethe-

Goethe publicó su libro La teoría del color (Zur Farbenlehre) en 1808, el mismo año que Fausto. Era un tratado sobre la filosofía de la naturaleza y también sobre la psicología de los colores. Según él, las personas experimentamos el mundo a partir de unas reacciones primitivas de las que no siempre somos conscientes. El color es una entidad con lenguaje propio que tiene el poder de modificar nuestra percepción y también el ánimo. Así, y aunque estas ideas fueron rechazadas por una gran parte de la comunidad científica, sí que despertaron el interés de figuras tan relevantes como Arthur Schopenhauer o Ludwig Wittgenstein.

Hay color en la oscuridad: Goethe vs Newton

En 1704, Isaak Newton publicó su ya célebre trabajo Opticks, en la que asumía una serie de principios básicos: La luz blanca se puede descomponer en siete colores. Los ojos reaccionan a las ondas electromagnéticas de la luz, lo que nos permite percibir distintos tonos en función de la longitud de la onda.

Un siglo después de Opticks, un poeta y filósofo naturalista ponía una serie de objeciones a esta idea. Mientras Newton vio la luz blanca compuesta de distintos colores, Goethe distinguió los colores como resultado de la interacción entre la luz y la oscuridad. Así, en su libro Teoría del color explica que el color en sí mismo es un grado de la oscuridad.

Esta afirmación, descabellada para unos e inspiradora para otros, revolucionó el mundo de la metafísica y también del arte. De pronto, y gracias Goethe, la oscuridad se transformó en algo vibrante. Esa tonalidad, según él, siempre está presente en nuestras vidas, en nuestra realidad. El hecho de que los colores existan independientemente de si hubiera luz o no luz fue una idea revolucionaria.

La teoría del color según Goethe exploró por primera vez el modo en que nos afectan los diferentes espectros de “luz-oscuridad”.

El color amarillo, la pureza Para Johan Wolfang Von Goethe, el color amarillo es el que estaba más cerca de la luz. Es una tonalidad que imprime vitalidad y nobleza, nos confiere una sensación de pureza y nos recuerda a la propia naturaleza.

El azul, la melancolía. En la teoría del color según Goethe, el color azul nos atrae, inoculando a su vez un cierto sentimiento de melancolía. Esto sucede porque esta tonalidad está en contacto con la oscuridad. A pesar de ello, nos da una sensación de poder y nos estimula a la vez. Es quizá el color más atractivo porque imprime curiosas contradicciones: energía y calma, tristeza y armonía…

El rojo, la gracia y el atractivo. es el color más desafiante de la naturaleza. Transmite atracción, gracia y distinción. No obstante, si nos vemos expuestos durante demasiado tiempo a él, nos abruma un sentimiento de gravedad y de saturación, por eso siempre es mejor que aparezca de manera puntual.

El verde: En la teoría del color según Goethe, el color verde es el preferido del ojo humano. Nos sentimos agradecidos cuando estamos envueltos de su presencia porque alivia y equilibra. La mente descansa en su presencia y nos invita a reflexionar sobre los aspectos más amables de la vida.

El violeta, el color del misticismo simbolizaba lo mismo que representa para nosotros más de 200 años después. También para las grandes marcas y los expertos en neuromárketing un modo de evocar la madurez, el misticismo, la melancolía y la magia. Un hecho sin duda llamativo que no dejamos de reconocerle al autor de Las penas del joven Werther o Fausto.

Parte de un artículo de Valeria Sabater

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“Y Me Siento Bien”

Nina Simone Feeling Good 
Metropolitan NY
Metropolitan NY

París, Montmartre, noviembre de 1887:

En el restaurante “Le chalé” Van Gogh ha expuesto sus cuatro estudios preliminares de “Los Girasoles“, ante la indiferencia general, cuando no la mofa, hasta que en entra en el comedor Gauguin. Se fija en aquellos extraños bodegones… no por la pintura en sí sino por las flores: Gauguin es medio peruano y allí el girasol es una flor emblemática. Al acercarse a los lienzos, su ojo profesional y libre distingue una técnica depurada y un estilo original “¿quién es el loco que pinta girasoles?”.

Así se conocieron Gauguin y Vincent. Al holandés le fascinaba Gauguin, un artista valiente y revolucionario al que veía como el buscador peregrino por excelencia. Se refería a su estilo como “alta poesía”. Que Gauguin valorara su obra fue un shock y su admiración por él pasó a ser devoción, regalándole dos de aquellos cuatro girasoles.

Aquellos cuatro lienzos eran estudios previos de los bodegones posteriores, sin el jarrón que incorporaría después, con las flores cortadas y marchitas, nunca mejor dicho “naturalezas muertas”. Ya se adivina su estilo, su pincelada gruesa y desordenada, húmeda dando relieve a los pétalos, con toques casi puntillistas para los detalles y unos colores únicos con innovadores espectros de amarillo y fondos impensables.

Al mudarse a París en 1886, al apartamento de su hermano Theo, Vincent descubrió los impresionistas y su nueva paleta de colores. La industria del pigmento se había transformado durante el s. XIX consiguiendo tonalidades de mayor pureza e intensidad, que los pintores anteriores sólo podían soñar, y aquella novedad en manos de los genios del impresionismo transformó la pintura. El amarillo de cromo, poderoso y vivo, quedaría para siempre asociado a sus girasoles y sus paisajes, y no solo a su obra también a su temperamento. Con él en su paleta y sobre el lienzo en húmedo, consiguió unas tonalidades irrepetibles.

Tras impregnarse de la obra impresionista, Vincent encontró que su temática era miope: aunque de forma novedosa, representaban el mundo tal como era. Él quería ir más allá y plasmar la realidad con una dimensión simbólica y para ello nada mejor que los bodegones de girasoles: Para Van Gogh, un tema tan simple como dos girasoles estaba cargado de simbolismo. Por un lado, en la tradición religiosa holandesa eran símbolo de devoción, al seguir la luz como el alma puede seguir la de Cristo (“yo soy la luz del mundo, aquel que me siga no andará entre tinieblas”). Por otra parte, Vincent “sentía” los colores, es la “sinestesia”, como asociar un sabor a una música, y el amarillo representaba su mundo interior.

Cuatro girasoles marchitos
Museo Kröller-Müller, Otterlo.
Dos girasoles cortados Metropolitan Museum of Art, Nueva York.
Museo de Arte de Berna
Museo Van Gogh, Amsterdam

Como es bien sabido, Van Gogh se trasladó a Arles en busca de la luz de la Provenza e invitó a Gauguin. No se trataba solo de romper su terrible soledad compartiendo estudio, en su mente había otro propósito: Quería crear una hermandad de pintores con objetivos artísticos comunes; compró doce sillas y guardó para Gauguin el papel de líder de la nueva escuela. Van Gogh estaba entusiasmado con esta idea, pintaba frenéticamente, quería impresionar a Gauguin cuando llegara.

Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio, quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles… Si llevo a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez.” (carta a Theo)

En este breve periodo (verano de 1888) pintó alguno de sus mejores lienzos: “La habitación de Arles“, “La casa amarilla“, los más celebres retratos del cartero Joseph Roulin  -la única persona de Arles con la que tenía relación; de la treintena de retratos que pintó allí, veintitrés fueron del cartero y su familia- y en agosto de 1888 las otras cuatro versiones de los girasoles en una serie que me atrevo a calificar de autorretratos psicológicos: Su espíritu está en cada pincelada y evoluciona como su propia vida. Si en todas hace añicos las teorías del coloren la última -la más célebre, la de la National- consigue lo imposible: unas tristes flores amarillas sobre fondo amarillo componen uno de los lienzos más hipnotizadores de todos los tiempos. Con detalles inolvidables, como su firma en azul cobalto que parece formar parte de la decoración del jarrón. Vincent pintó doce flores y después añadió otros dos girasoles sobre el fondo ya seco: los dos marchitos caídos a lado y lado, tal vez porque pasaba el tiempo y no tenía noticias de su amigo.

Jarrón con tres girasoles. Colección privada, USA.
Jarrón con doce girasoles     Neue Pinakothek ,  Múnich ,  Alemania .
Jarrón con doce girasolesNeue Pinakothek, Múnich, Alemania.
Jarrón con catorce girasoles      National Gallery ,  Londres ,  Gran Bretaña .
Jarrón con catorce girasoles National Gallery, Londres, Gran Bretaña.
Jarrón con tres girasoles     Colección privada,  Estados Unidos .
Jarrón con tres girasoles Colección privada, Estados Unidos.
Jarrón con cinco girasoles     Destruido por el fuego en la  Segunda Guerra Mundial  el  6 de agosto  de  1945 .
Jarrón con cinco girasoles Destruido por el fuego en la Segunda Guerra Mundial el 6 de agosto de 1945.
Jarrón con catorce girasoles       Museo van Gogh ,  Ámsterdam ,  Países Bajos .
Jarrón con catorce girasoles Museo van Gogh, Ámsterdam, Países Bajos.
Jarrón con catorce girasoles     Sompo Japan Museum of Art,  Tokio ,  Japón .
Jarrón con catorce girasoles Sompo Japan Museum of Art, Tokio, Japón.

Gauguin no tenía ninguna intención de ir a Arles, él quería ver mundo y no establecerse en un pequeño pueblo perdido en el sur de la campiña francesa. Y entonces Theo cometió un error funesto: para paliar la soledad de su hermano y sabedor que Gauguin estaba arruinado, le “forzó” a ir a Arles ofreciéndole dinero a cambio.

Al principio las cosas funcionaron, lo primero que le mostró Vincent fue su lienzo de catorce girasoles y Gauguin le hizo el mejor halago: le pidió que se lo regalase. Pero el carácter de ambos era fuerte e incompatible e incluso artísticamente tenían conceptos diferentes. Gauguin le reprochaba a Van Gogh que utilizase siempre un modelo, incluso para pintar “unos malditos girasoles”: no dependamos tanto de lo que vemos, seamos libres, como un compositor cuando escribe música“. Llegó el invierno y muchas horas de encierro claustrofóbico de dos genios libres. El desastre fue inevitable y acabó con la automutilación más famosa de la Historia del Arte.

Pero lo peor aún estaba por venir, Van Gogh no solo se había quedado otra vez solo. Su sueño de la hermandad de artistas, con Gauguin como gran maestro, una comunidad de pintores revolucionaria, se había roto en pedazos.  Y su lucha por la salvación del alma a través de una pintura que pasara a la posteridad, la justificación de toda su vida, se fue apagando. Vincent se había consumido en la pelea, en la bebida y en las interminables jornadas pintando húmedo sobre húmedo, en que la obra se completa en una sola sesión, con furiosos empastes que no se pueden corregir.

Es algo ya definitivo: y mi impulso por fundar algo muy simple pero duradero, me había ilusionado tanto. Ha sido luchar contra fuerzas mayores; o más bien ha sido debilidad de carácter por mi parte, porque me quedan remordimientos graves, difíciles de definir. Yo creo que esto ha sido la causa de que haya gritado tanto en las crisis: que yo quería defenderme y ya no podía más ” (Carta a Theo, abril de 1889).

Y después se desmoronó: La verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestros cuadros los que hablen… En un momento en que las cosas están muy tirantes entre marchantes de cuadros de artistas muertos y de artistas vivos. Pues bien, en mi trabajo arriesgo mi vida y mi razón, destruida ya a medias” (última carta, que no llegó a enviar).

Se lanzaron girasoles sobre su ataúd.

Sabemos como acabó la historia, Theo falleció seis meses después que Vincent, empobrecido por el irreductible patrocinio de su hermano. Después la obra de Van Gogh fue reconocida y encumbrada al nivel que merece .Theo tenía almacenadas unas dos mil obras de Van Gogh. Vincent pintaba y enviaba, Theo las almacenaba ya sin esperanza ¿se dieron a conocer por arte de magia? Habitualmente se olvida el empeño de quien perseveró hasta conseguirlo: Johanna Van Gogh, la joven viuda de Theo.

Johanna empezó a leer las cartas de Vincent a su marido y se interesó por aquel hombre extraordinario. Se enamoró de su obra, que se amontonaba -literalmente- por todos los rincones de la casa (que daríamos por verlo: “estos girasoles no me caben entre la noche estrellada y el trigal con cuervos”…). Fascinada por aquellas cartas decidió continuar la labor de su esposo Theo. No sabía nada de Arte ni de su mundillo, pero tenía instinto y perseverancia. Consiguió que la obra fuera conocida y que la fama de Van Gogh fuera creciendo poco a poco, a lo largo del tiempo y con gran visión. Sin Johanna la obra de Vincent no se hubiera descubierto. Diez años después podemos decir que había cumplido su objetivo: empezaron a proliferar las falsificaciones….

Gauguin no los falsificó, por supuesto. Ya exiliado en Tahití pidió que le enviaran semillas de girasoles. Los plantó y cuidó hasta que crecieron y entonces los pintó en un explícito homenaje al genio con el que no pudo congeniar.

Girasoles de Gaugin

PS: Van Gogh pintó tres copias de los girasoles. Después de abandonar Arles, Gauguin, como si tal cosa, le reclamó por carta la obra de los catorce girasoles que Vincent prometió regalarle. Éste le contestó: ” Mi intención, después de lo sucedido, es la de negar categóricamente tu derecho al lienzo en cuestión. Pero como aplaudo tu inteligencia al haber escogido este cuadro, haré el esfuerzo de pintar dos copias, para arreglarlo de forma amistosa.” Son las piezas novena y décima de la serie que están en el Museo Van Gogh y el Museo de Arte de Tokio. Si me lo permiten diré que copió la composición, pero la magia de color del original ya se había apagado.
Pintó también una copia de la versión con doce girasoles (fondo azul) que alberga el Museo de Arte de Filadelfia.

Artículo escrito por: Edi Kastas

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Vacíos Eternos

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Avogado6

Hay amores destinados a no ser, a tener inicio y final. Son como tempestades de verano llenas de intensas emociones, de lluvia refrescante que alivia un calor intenso, una sed no saciada… Sin embargo, cuando las nubes escampan, lejos de dejar la humedad de un campo donde puede florecer de nuevo la naturaleza, se abre una tierra yerma y con grietas. Donde no crecerá nada durante mucho tiempo.

Hay amores que pasan como un viento suave, otros finalizan con una distancia serena y amable, de mutuo acuerdo, pero hay algunos que dejan vacíos dolorosos que nos hieren por dentro y que nos cambian. Cuando alguien nos ha hecho daño aprendemos a ponernos una coraza, cuando nos han mentido aprendemos a desconfiar.

Los amores que nunca pudieron ser, son vacíos sin forma habitados por ilusiones perdidas y desengaños. Por tiempo perdido pero constantemente recordado y evocado Hay algo que se esconderá cada día de nuestra vida en algún rincón de nuestro corazón y nuestra memoria, y son ellos, los vacíos eternos. Son esas heridas que no cicatrizan pero con las que uno debe aprender a vivir, integrándolas, aceptándolas pero evitando que se conviertan en “agujeros negros”. Parte de un artículo de Valeria Sabater

Avec Le Temps – Celine Dion. autor Leo Ferré

AGRADECIMIENTO

Debo mucho a quienes no amo.

El alivio con que acepto que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo ni sabe tomarlo.

No los espero en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente casi como un reloj de sol
entiendo lo que el amor no entiende;
perdono lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito, los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas, los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan lejanos países
son países bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico, con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan cuánto hay en sus manos vacías.

“No les debo nada”, diría el amor sobre este tema abierto.

Wislawa Szymborska- Polonia premio Nobel de literatura 1996

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“Del Montón”

Florencia
La buena vida Sin amor Sin preocupaciones Sin problemas Tarareando la buena vida Estar solos Ser libres Y ahí andamos divirtiéndose pasando con todos los amigos Noches de insomnio que se asoman a las mañanas Pero la buena vida Sin amor Sin preocupaciones sin problemas Si la buena vida abrazándose Estando tristes ahí estamos Entonces piensa que te amo Y cuando lo entiendas Despierta estaré ahí Para ti.

“Del Montón”

Soy la que soy. Casualidad inconcebible como todas las casualidades. Otros antepasados … podrían haber sido los míos y yo habría abandonado otro nido, o me habría arrastrado cubierta de escamas de debajo de algún árbol. En el vestuario de la naturaleza hay muchos trajes. Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte. Cada uno, como hecho a la medida, se lleva dócilmente hasta que se hace tiras. Yo tampoco he elegido, pero no me quejo. Pude haber sido alguien mucho menos individuo. Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre, partícula del paisaje sacudida por el viento. Alguien mucho menos feliz, criado para un abrigo de pieles o para una mesa navideña, algo que se mueve bajo un cristal de microscopio. Árbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio. Hierba arrollada por el correr de incomprensibles sucesos. –

¿Y si despertara miedo en la gente, o sólo asco, o sólo compasión? ¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida y se cerraran ante mí los caminos? El destino, hasta ahora, ha sido benévolo conmigo. Pudo no haberme sido dado recordar buenos momentos. Se me pudo haber privado de la tendencia a comparar. Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera, lo que habría significado ser alguien completamente diferente. Traducción de Gerardo Beltrán De “Fin y Principio”, 1993.  

Wislawa Szymborska

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