Siempre El Cine

Les Choses de la Vie

El verano, qué buen (mal) momento para plantearse lo que uno quiere hacer con su vida…© Cordon Press

The sound of silence El Graduado

En torno a las piscinas siempre ocurren cosas interesantes.  Lo aprendimos del cine y las series, inquietantes. A veces ¡todo junto! (no olvidemos las escenas piscineras de la última temporada de Stranger Things).

El auténtico horror puede nacer de una piscina en títulos como Les diaboliques (1955), pero normalmente emergen de ellas amoríos efervescentes que nos hacen soñar con vacaciones de color turquesa. Como aquellas de aquel disparatado y ligero romance, tan de los 90 y tan de resort, entre una niña Katherine Heigl y Dalton James, en Mi padre, ¡qué ligue! Difícil olvidar a aquel perplejo y atribulado padre (Gérard Depardieu) intentando tapar el traje de baño de inspiración brasileña de su hijita en la piscina del hotel.

Cinco piscinas de cine

‘Mi padre, ¡qué ligue!’ nos enseñó algunas cosas sobre el verano en los 90.© Touchstone Pictures

Suben las temperaturas y, sin embargo, no disminuyen demasiado las incertidumbres respecto a cómo nos bañaremos este verano en nuestras amadas piscinas. Por suerte, cinco propuestas de cine para piscinear a lo grande desde el salón de casa.

Cinco piscinas de cine

Las piscinas, según François Ozon, pueden tener un lado perturbador…© Alamy

SWIMMING POOL (2003)

Voyeurismo, discusiones familiares, tensión sexual no resuelta… Esta joya de François Ozon (director de la también perturbadora Joven y bonita y del bizarro musical 8 mujeres) la siempre eficaz Charlotte Rampling, en el papel de una escritora británica que ha perdido punch con su serie de novelas de misterio. Su editor la invita a buscar las musas en su casa de vacaciones en el sur de Francia, donde recibirá la inesperada e inoportuna visita de su libertina hija Julie (Ludivine Sagnier). En torno a esta piscina se ciernen nubarrones…

Cinco piscinas de cine

La Hepburn hacía como nadie de aristócrata caprichosa (y más a las órdenes de George Cukor).© Cordon Press

HISTORIAS DE FILADELFIA (1940)

La versión musical de esta historia que protagonizó Grace Kelly tiene una legión de seguidores (High Society, 1956), pero a nosotros nos cautiva más la versión en (glorioso) blanco y negro de Katharine Hepburn. Esta comedia de enredo firmada por George Cukor en la que James Stewart (periodista de sociedad) y Cary Grant (el encantador ex marido sinvergüenza) compiten, sin ser apenas conscientes, por el amor de una dama de alta sociedad a punto de casarse por segunda vez es tan refrescante como un chapuzón mañanero. Nunca olvidaremos el glamouroso baño de la Hepburn, gorrito incluido, en esa piscina señorial de Pensilvania en la que tantas cosas románticas y delirantes suceden en un solo día.

Cinco piscinas de cine

La piscina de ‘Under the Silver Lake’ recuerda mucho a aquella escena de Marilyn…© Pastel Productions

UNDER THE SILVER LAKE (2018)

Precisamente George Cukor (buen manejador de comedias y de piscinas) era quien dirigía la malograda Something’s Got to Give cuando Marilyn se encontró de forma prematura con la muerte, en 1962. El imaginario colectivo conserva empero esas tomas de ella chapoteando durante el rodaje en una piscina angelina, como solo ella habría sabido hacerlo, ante el objetivo de Lawrence Schiller. David Robert Mitchell (autor de It follows, uno de los títulos más relevantes del cine de terror de los últimos años) recreó con fidelidad esta escena en Under the Silver Lake, un filme neo-noir en el que un despistado Andrew Garfield trata de resolver la desaparición de una chica. Todo parece una mera excusa para regalarnos alucinantes imágenes lynchianas y para que Riley Keough emule a la rubia de oro 

Cinco piscinas de película

Ojalá flotar un poco a la deriva como Dustin Hoffman en ‘El graduado’…© Mike Nichols/Lawrence Turman Productions

EL GRADUADO (1967)

“Resulta cómodo ir a la deriva”, decía Dustin Hoffmann tumbado sobre la colchoneta, suspenso en las aguas claras de una piscina, dubitativo ante la vida y sus propias emociones. La célebre El graduado es perfecta para rescatar en estas fechas. ¿Qué puede haber más veraniego que una tentación a (des)tiempo? El debutante Hoffmann, de 29 años, pasaba en el filme por un adolescente seducido por una ¿madura? Anne Bancroft (tenía entonces 36 años), a las órdenes de Mike Nichols. Fue un éxito de crítica y público e hizo que Mrs. Robinson pasara a ser sinónimo de milf (mother I would f…), un concepto millennial que entonces no se manejaba pero tal vez se practicaba. Sea como fuere, con o sin banda sonora de Simon y Garfunkel, recuperemos aquel retrato de una juventud cualquiera, encorsetada en las expectativas de los demás, deseosa de encontrarse, desmelenarse y… tirarse a la piscina.

Cinco piscinas de cine

Un chapuzón con James Bond, un clásico.© Eon Productions

SKYFALL (2012)

Mucho se habla del bikini de Ursula Andress (James Bond contra el Dr. No) y hasta del de Halle Berry (Muere otro día) pero quizá no se mencionan lo suficiente los chapuzones de 007 en la forma del circunspecto Daniel Craig. Algunos somos más fans de Bond cuando toma la forma del actor inglés y, en esta entrega dirigida por Sam Mendes, se daba, con nocturnidad y alevosía, un baño a crol en un rooftop que se hacía pasar por localizado en Shanghai. En verdad se trataba del Virgin Active Canary Riverside Club, junto a un hotel (antes Four Seasons, ahora Plaza) del londinense distrito de Canary Wharf. Una urbanita y elegante infinity pool con vistas al Támesis que se modificaron luego digitalmente para semejar la ciudad china. Mientras esperamos que se estrene 

Artículo de Condé Nast Traveler

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La Voz del Silencio

Cansada de esperarte
con mis brazos vacíos de caricias,
con ansias de estrecharte
pensaba en las delicias
de esas noches, pasadas y ficticias Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein,
 

Te doy las gracias con el corazón en la mano:
Por amarme tanto -sin saberlo tú siquiera-.
Por la quietud de mis noches en calma.
Por lo escaso de nuestros encuentros.
Por los paseos que no damos bajo la luna-.
Por el sol que nunca caerá sobre nuestras cabezas-.

Por no estar loco -¡ay!- por mí.
Por no estar loca -¡ay!- por ti.
Marina Tsvetaeva

LA VOCE DEL SILENZIO – Andrea Bocelli- Elisa Y lo que echo de menos en el mar del silencio, lo echo de menos mucho mas. De repente te das cuenta, que el silencio tiene la cara de las cosas que has perdido

Sören Kierkegaard fue uno de los grandes filósofos del siglo XIX, considerado por muchos el primer existencialista. Kierkegaard, pese a su temprana muerte, fue sumamente prolífico y penetrante en un gran número de temas, desde la psicología hasta la libertad, la ética, la fe y la teología (y merece notarse que escribió en un rico diálogo entre diferentes seudónimos, siendo no sólo un gran filósofo sino un gran escritor)…

La importancia del silencio en Kierkegaard no puede sobrestimarse, desde haber escrito uno de sus textos más importantes bajo el seudónimo Johannes de Silentio, hasta una constante alusión y retorno al silencio y a la esperanza, en la obediencia (palabra que significa “escuchar” ob-audire). Una de las frases que más se citan de Kierkegaard es la siguiente:

El estado actual del mundo y de la vida en general es uno de enfermedad. Si yo fuera un doctor y me pidieran mi opinión, les diría “Creen silencio.”

El remedio hace casi 200 años era crear silencio, para poder escuchar lo esencial. Hoy parece aún más urgente crear silencio, pues no sólo hay más ruido en todas partes debido al crecimiento industrial y al mandamiento económico de siempre estar produciendo más…

Doble ruido: el tecnológico y el ideológico; no sólo las constantes irrupciones de las máquinas, sino también el ruido de lo insignificante, el barullo de lo intrascendente y divertido, del constante entretenimiento y la banalidad, lo que Kierkegaard llamaba snakke.

El poeta sufí Rumi dice lo mismo de esta forma: “Tal vez estés buscando en las ramas aquello que sólo se puede encontrar en las raíces”. Tal vez la distracción, el entretenimiento y el dedicarnos a conseguir el éxito mundano sea un andar por las ramas, un rodeo que hace que nunca lleguemos al centro.

Kierkegaard escribió: “solo la persona que puede permanecer esencialmente en silencio puede hablar esencialmente, puede actuar esencialmente. El silencio es interioridad… La orientación del silencio hacia el interior es la condición para una conversación cultivada”. Sólo desde la quietud interior nos podemos relacionar plena y significativamente con el mundo exterior y establecer una relación personal íntima…..

Por Alejandro Martínez Gallardo

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Aislamiento

Isolation John Lennon

¿Qué es el amor? ¿Puedes definirlo? Si más que describirlo sólo puedes sufrirlo o ver como suele doler, queremos invitarte a ver «The Gift».

«The Gift» es un cortometraje chileno producido por Cecilia Baeriswyl y dirigido por Julio Pot.

the gift

Reflexión

Amar, es una de las mejores experiencias de la vida, sin embargo, no debemos dar todo nuestro corazón pues se corre el riesgo de quedarnos sin nada.

Para amar a otra persona debemos conservar nuestro amor propio y así, compartir con alguien más nuestra vida.

Podemos ver que la primera mujer, pudo conocer y jugar a su placer con el regalo que le dio el hombre, incluso vio el poder que ejercía sobre el otro y terminó yéndose indignada con su regalo porque incluso no se lo devolvió.

El hombre, se queda mal, desesperado, con miedo, temblando y llega alguien que, ocupando su propia bolita verde, lo ayuda a salir de ahí, pero sin poner en riesgo su propia energía.

¿Qué mensaje llega a ti con este cortometraje? Responde lo que se acomode a tu historia, pero sobre todo, no olvides la lección.

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La fascinante teoría de la conciencia cuántica

Woman Mumford and Sons 

“Solía ​​tener miedo de estar solo. Ahora tengo miedo de tener a la gente equivocada a mi lado”. Yukio Mishima

La teoría de la conciencia cuántica es una fascinante posibilidad, que abre mil y más puertas a la investigación. Lo que llamamos “realidad” ¿es tan solo una ilusión de nuestra mente? A eso se refiere dicha teoría.

La teoría de la conciencia cuántica puede resultar un poco compleja para quienes no domina los temas de mecánica cuántica. La verdad es que se trata de un terreno enmarañado, pero absolutamente fascinante. Aunque muchos de sus postulados están aún en la fase de hipótesis, también se han acumulado suficientes conocimientos como para que sea un campo muy respetado.

Comencemos diciendo que la física tuvo dos grandes revoluciones a comienzos del siglo XX. Una fue la que inspiró la famosa teoría de la relatividad de Albert Einstein. La otra, la de la física cuántica. La relatividad marcó un hito, pero la cuántica transformó por completo la forma como entendíamos el mundo.

En la física moderna, la cuestión de la consciencia surgió en relación con la observación de los fenómenos atómicos. La teoría cuántica ha evidenciado que estos fenómenos sólo pueden entenderse como lazos de una cadena de procesos, cuyo final es la consciencia del observador humano”.  -Fritjof Capra-

La mecánica cuántica se propuso, en principio, explicar todos esos fenómenos que ocurren en el mundo de lo extraordinariamente pequeño. Al hacerlo, paulatinamente, se encontraron con grandes sorpresas. De todo ello se desprende la teoría de la conciencia cuántica.

Cuando la tecnología hizo posible la observación de las partículas subatómicas (o sea, aquellas que componen los átomos y son infinitamente pequeñas) se descubrieron una serie de fenómenos extraños: La indeterminación de la trayectoria. Cuando un objeto grande es lanzado, sigue una trayectoria predecible. En cambio, las partículas subatómicas siguen una trayectoria indeterminada. Indeterminación del impacto final. Mientras que al disparar una bala se puede saber dónde va a impactar, al “disparar” una partícula subatómica esto se vuelve totalmente impredecible.

Los físicos, inicialmente, pensaron que quizás las partículas subatómicas se comportaban así porque eran demasiado pequeñas. Esto hacía que factores como el aire, o similares, cambiaran su trayectoria y la hicieran impredecible. Sin embargo, se realizó un experimento que planteó nuevos interrogantes.

El experimento de la doble rendija, o experimento de Young, está en la base de la teoría de la conciencia cuántica.  Los físicos pensaron que si reducían al máximo los factores de interferencia en la trayectoria y el impacto, lograrían que un objeto “disparado” se comportara igual que una partícula minúscula, también “disparada”. Para lograrlo utilizaron dos rejillas, cada una con dos aberturas. Disparaban a través de ellas, objetos y partículas.

Sin embargo, las partículas, sin saber por qué, terminaron formando un patrón como de bandas horizontales bien organizadas. Los objetos no. También se observó que las partículas podían atravesar las dos rendijas, simultáneamente. Entonces, taparon una de las rendijas y ahí sí las partículas se comportaron igual que los objetos disparados.

Los científicos concluyeron que las partículas funcionaban como ondas y no como pequeños objetos sólidos. ¿Ondas de qué? Las llamaron “ondas de probabilidad”. Lo definitivo es que comprobaron que el mundo de lo infinitamente pequeño se comporta de manera diferente. Opera con una lógica distinta.

los físicos lograron detectar que la presencia de un observador modifica la manera en la que se comportan las partículas subatómicas. Pareciera como si la naturaleza cambiara su forma de comportarse cuando la observamos.

El físico Pascual Jordan lo dice con estas palabras: “Nosotros mismos producimos los resultados de las mediciones”. En otras palabras, el solo hecho de observar la realidad, hace que esta cambie.

O sea que básicamente somos incapaces de percibir la realidad tal y como es. No existe algo llamado “objetividad”. Describimos y medimos lo que percibimos, pero el solo hecho de observar algo, hace que esto cambie. Werner Heisenberg lo dijo de esta manera: “lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de cuestionamiento”.

Esto quiere decir, ni más ni menos, que aquí y ahora hay todo un universo lleno de fenómenos que no podemos ver, ni oír, ni percibir. Varios físicos han postulado que el cerebro también tiene un comportamiento cuántico.

Según la teoría de la conciencia cuántica, somos unas criaturas con dos ojos, pero necesitaríamos muchos más o unos lentes especiales para ver lo que realmente pasa en lo que llamamos realidad…

Artículo escrito por Edith Sánchez

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Rara

“Triste” ALBA ARMENGOU SANT ANDREU JAZZ BAND Triste es vivir en soledad
En el dolor cruel de una pasión
Es triste saber que nadie puede vivir de una ilusión
Lo que nunca será, nunca le dará
El soñador tiene que despertar

“Cada vez soy más consciente de que uno se convierte en lo que mira, en lo que recuerda, en lo que anhela, en lo que transmite. El futuro comienza hoy y depende de lo que elijo ver, de lo que me permito decir, de lo que quiero recordar y de lo que decido amar”. Laura Esquivel

Ser diferente no es sencillo, nadar contracorriente puede ser agotador. Sin embargo, nada hay más doloroso que negarse a uno mismo para acercarse a los demás.

El concepto de normalidad cambia a medida que avanzan las sociedades. Lo que permanece invariable es la sensación de inadecuación que muchas personas experimentan cada día. Con independencia de lo que consideremos normal, siempre existirá un porcentaje de individuos que sufrirán el peso de no encajar en lo establecido.

Es indudable que el humano es un ser social, el sentimiento de pertenencia es una de nuestras necesidades básicas. Precisamos establecer relaciones, forjar vínculos, estrechar lazos, sentirnos aceptados y reconocidos. Pero, ¿a qué precio?

Crecemos con el deseo de complacer a quienes nos rodean, pues necesitamos su afecto para sentirnos bien. esto muchas veces implica negar aspectos de nuestra propia personalidad. Ciertamente, cualquier relación social requiere respeto y tolerancia, algo que implica ceder en ocasiones y que no supone mayor esfuerzo para la mayoría. Pero, ¿qué hay de quienes, de forma innata, poseen un modo diferente de ver la vida?

Posiblemente una gran parte de tu vida te hayas sentido fuera de lugar allí donde fueses, incluso dentro de tu propia familia.  Tal vez fuiste un niño demasiado solitario. Tras años de nadar contracorriente puede que hayas sucumbido a creer que hay algo mal en ti, que estás equivocado. Quizá, con mucho esfuerzo, empujaste tu rareza hacia el fondo de tu ser y pusiste toda tu energía en tratar de ser cómo se esperaba.

Nos han hecho creer que encajar ha de ser la prioridad y, sin embargo, nada hay más doloroso que negarse a uno mismo para acercarse a los demás. 

Nos fascinan aquellos con una personalidad propia, una opinión bien formada y una perspectiva diferente capaz de llevarnos a nuevos mundos.

Ni el arte, ni la ciencia ni el avance de la sociedad surgen de la rigidez y la homogeneidad. Son las mentes divergentes quienes nos mueven, nos emocionan y nos enfrentan a paradigmas antiguos y obsoletos permitiéndonos avanzar.

Tal vez eres diferente. Si sientes que no encajas en este mundo tal vez necesites cambiarlo. 

Parte de un artículo Elena Sanz

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“Lo Que Quiero Que Sea”

An old French tune (by Georges Brassens) | Pomplamoose ft. John Schroeder

“Lo que quiero que sea
lo que es lo que pudo haber sido
lo que nunca será
lo que fue y lo que era
lo que pudiera ser
lo que querré algún día que haya sido
lo que quise que fuera
lo que a pesar de mí se obstina en ser
lo que siempre soñé que fuese un día.
Las cuentas son exactas:
Yo soy el resultado”.

Raquel Lanseros

Los instantes perfectos no se capturan, se crean.  Depende de ti, de tu habilidad para saber apreciar lo que es importante, poner los medios, aprovechar la oportunidad y mirar el mundo desde el filtro de las emociones. Decía el escritor italiano César Pavese que las personas no recordamos días, recordamos momentos. Da igual que ese pequeño trazo de vida no sea más que una sensación, la de un abrazo, un beso, un paseo bajo la lluvia o el olor del océano al terminar el verano.

Cada uno de nosotros tenemos el poder de atesorar esos instantes; basta con propiciarlos.  La mente se dispersa y deja de aferrarse a ese faro que nos alumbra con mil escenas y experiencias que deberíamos atender y aprovechar.

Vale la pena convertirse en explorador de emociones, en capturador de instantes, Los instantes perfectos se crean con intención. Fue el psicólogo Franz Brentano quien a principios del siglo XX nos aportó otra perspectiva más interesante para esta área del ser humano. Para él, la intención no es solo producto de la mente, no es decirnos únicamente «voy a hacer esto aquí y ahora». Es sentirlo, es dejarnos arropar por la emoción, por el sentimiento, la determinación, el impulso creativo y el deseo.  Para crear instantes perfectos debes visualizar primero qué quieres conseguir. Así, algo que anhelamos es sentirnos bien, conectar con quien está con nosotros y lograr que se sienta feliz. Esperamos reír, disfrutar, dejar que el tiempo pase en calma y equilibrio. Asimismo, también dejaremos espacio a lo imprevisto, a las casualidades, a ese factor sorpresa que a menudo aparece en muchos de nuestros momentos más queridos.

Desde la Universidad del Norte de Texas. La doctora Ateka Allan, demostró cómo el recuerdo de esos instantes perfectos vividos en el pasado, esos en que las emociones positivas crean una huella y un anclaje en nuestro cerebro, actúan como herramienta curativa en las épocas de sufrimiento.

 Convertirnos en creadores de recuerdos felices no es tan difícil, se necesita poco: Basta con nuestra capacidad para emocionarnos.

Valeria Sabater

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Por Si Te Pierdes

Le vent nous portera Sophie Hunger

Podría perfectamente suprimirte de mi vida, no contestar tus llamadas, no abrirte la puerta de la casa, no pensarte, no desearte, no buscarte en ningún lugar común y no volver a verte, circular por calles por donde sé que no pasas, eliminar de mi memoria cada instante que hemos compartido, cada recuerdo de tu recuerdo, olvidar tu cara hasta ser capaz de no reconocerte, responder con evasivas cuando me pregunten por ti y hacer como si no hubieras existido nunca. Porque (ya no) te amo

Darío Jaramillo Agudelo 

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“Amor feliz. ¿Es normal, es serio, es positivo? ¿De qué le sirven al mundo dos seres que no ven el mundo? Enaltecidos mutuamente sin merecerlo, dos cualesquiera entre un millón, mas convencidos de que les sucedería. ¿En recompensa de qué? De nada. La luz cae de ninguna parte. ¿Por qué da en ellos y no en otros? ¿Ofende a la justicia? Sí.¿Infringe las normas establecidas con esmero?, ¿despeña la moraleja desde la cumbre? Infringe y despeña. Mirad a los felices: ¡Si al menos se escondieran un poco, si fingieran agobio para reconfortar a los amigos !Escuchad cómo ríen: es una afrenta. En qué lengua hablan, al parecer comprensible. Y esos ceremoniales, esos miramientos,esas primorosas y mutuas atenciones, ¡diríase un complot a espaldas de la humanidad! ¿Qué ocurriría si su ejemplo se imitara? A qué recurrirían la religión y la poesía, qué sería recordado y qué olvidado, quién elegiría permanecer encerrado en el círculo. Amor feliz. ¿Es necesario? El tacto y el juicio obligan a silenciarlo como si fuera un escándalo de las altas esferas de la Vida. Para que quienes no conocen el amor feliz sigan afirmando que no existe un amor feliz en ningún sitio del mundo. Con esa creencia les será más fácil vivir y también morir”.

“Amor feliz”, Wislawa Szymborska

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A Modo Mio

Piazza Grande. Lucio Dalla

Santos que pagan mi comida no hay ninguno

los enamorados en Piazza Grande
de sus problemas de sus amores todo lo sé, equivocados o no

A mi manera, también necesitaría unas caricias yo también
A mi manera, necesitaría soñar yo también


A los que creen en mi, les pido amor y amor les doy, todo lo que tengo

A mi manera, necesitaría unas caricias yo también

Pero mi vida nunca la cambiaré, nunca, jamás
a mi manera lo que soy lo he elegido yo


Y si en la vida no tienes sueños, yo los tengo y te los doy

Y si no habrá más gente como yo
Quiero morir en Piazza Grande
entre gatos que no tienen dueño como yo a mi alrededor

JAPON

«¿En qué estaría pensando?». Cuántas veces habremos pronunciado esta frase al encontrarnos con una foto del pasado o recordar algo que hicimos. Y cuántas veces habremos vuelto sobre nuestros pasos para repasarlos, con todo lujo de detalles y no sin cierto arrepentimiento, y tratar de averiguar los motivos que nos llevaron hasta aquí. Porque no solo somos las decisiones que tomamos, como se suele decir, sino el resultado de todas esas emociones que nos hicieron elegir un camino u otro. Y si la elección más nimia puede cambiar nuestra vida para siempre, ¿no estaría bien poder adelantarse a la meta o planificar el objetivo final?

No hay nada más personal que la toma de decisiones. De ahí que a la hora de deliberar influya tanto el momento en el que nos encontramos y las emociones que sentimos. Cuando a la ecuación se le añade además el factor económico, nuestros miedos, deseos o sentimientos juegan un papel determinante. Incluso pueden dificultarnos la resolución. Según el neurólogo Pedro Bermejo, doctor en neurociencias y especialista en biología del comportamiento, «ante una gran pérdida económica con un componente sentimental, como un proyecto profesional o negocio fallido en el que ha habido mucha implicación y esfuerzo, una mujer recordará mucho más esa pérdida».

Para los Nobel de Economía Daniel Kahneman y Richard Thaler, una persona no actúa de forma totalmente racional, hay sesgos o trampas que nos tiende nuestra mente y que pueden hacer cometamos errores. En su libro más popular, Pensar rápido, pensar despacio, Kahneman diferencia entre dos sistemas cognitivos: el intuitivo, que esconde nuestras ilusiones o temores, con el que tomamos la mayoría de decisiones; y el racional, que se encarga de analizar las intuiciones del primero para tomar decisiones en base a ellas. Para el experto, ambos sistemas se necesitan, pero a menudo presentan dificultades para encontrar el equilibrio.

Parte de un artículo de El PAIS

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A Donde Vamos Cuando El Amor No Es Suficiente

Lewis Capaldi – Rush ft. Jessie
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Pero, ¿A donde Vamos Cuando El Amor No Es Suficiente
Marcos Severi

Vugar Efendi

 

El arte inspira al cine. El cine inspira al arte. Y como amante de ambos, el joven realizador Vugar Efendi ha creado este interesante video-ensayo que analiza cómo el arte inspira al cine en cuanto a elementos como el encuadre, la luz o el color.

Todo empezó tras una visita a su ciudad natal que desató la curiosidad por descubrir la conexión entre el cine y las obras que forman parte de la Historia del Arte.
Pasó el verano, comenzó el último año de universidad y la idea se quedó dormida hasta que, seis meses más tarde del chispazo, viendo Las aventuras del barón Munchausen de Terry Gilliam ‘vio’ El nacimiento de Venus. “Fue cuando me dije: esto es, necesito trabajar en este proyecto; y así empecé mi investigación”

El resultado es una trilogía que muestra, como un espejo que desafía el tiempo y el espacio, la relación entre el cine y la pintura. Para Efendi cualquier expresión artística es, de alguna forma, una manipulación de las emociones. Este es el tercer vídeo:

Para el director todo lo que nos envuelve es alimento para creatividad, “ya sea de forma deliberada o subconscientemente”. Ahora que ha terminado su trilogía cree que ha cumplido sus objetivos: educar, entretener e inspirar.“Quería demostrar que la inspiración puede venir de cualquier cosa, que puedes usar cualquier fuente que quieras para ser creativo.

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Tout Ça Cést Dans Ma Tête

Johnny Jane, dans ma tête 

Locuras Silvio Rodríguez

Hay locuras para la esperanza,
Hay locuras también del dolor.
Y hay locuras de allá,
Donde el cuerdo no alcanza,
Locuras de otro color.Hay locuras que son poesía,
Hay locuras de un raro lugar.
Hay locuras sin nombre,
Sin fecha, sin cura,
Que no vale la pena curar.Hay locuras que son
Como brazos de mal:
Te sorprenden, te arrastran,
Te pierden y ya.Hay locuras de ley,
Pero no de buscar.
Hay locuras que son la locura:
Personales locuras de dos.Hay locuras que imprimen
Dulces quemaduras,
Locuras de Diosa y de Dios.
Hay locuras que hicieron el día,
Hay locuras que están por venir.Hay locuras tan vivas,
Tan sanas, tan puras,
Que una de ellas será mi morir.

Richard Estes (14 de mayo de 1932 en KewaneeIllinois) es uno de los fundadores del fotorrealismo norteamericano (también llamado hiperrealismo) que surge a finales de la década de 1960. En gran parte de su obra podemos observar que su virtuosismo se luce aún más cuando pinta las imágenes que se reflejan en cristales o en todo tipo de superficies espejadas. Pero esos reflejos no se quedan solo en pura capacidad técnica, sino que muestran una mirada personal sobre el universo y la vida, que convierte a Estes en un artista aún más importante: la realidad como un reflejo que la multiplica, o la deforma, o la fragmenta en un montón de reflejos parciales, o la deja ver débilmente. Por momentos no sabemos cuál es la realidad y cuál es su reflejo. Toda una metáfora sobre la mirada y sobre cuál es la verdad.


Manhattan se convirtió en su tema preferido y con el tiempo otras ciudades del mundo también pasaron a ser objeto de sus obras. A pesar de que admiraba a Edward Hopper, sus paisajes urbanos se distanciaron de los de éste, pues evitaban las escenas nocturnas y cualquier elemento narrativo o emocional. La luz de sus lienzos, por el contrario, busca aquellos momentos más brillantes del día, sintiéndose especialmente atraído por las superficies metálicas, los cristales y los espejos, que le permiten recrearse en las imágenes deformadas de sus reflejos. Aunque se acercan mucho a la visión del mundo que aporta una fotografía y Estes se basa en ellas paras sus composiciones, no las utiliza para imitar la realidad, sino para reconstruirla con una nitidez mucho mayor que la que permite la observación directa.

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