No Te Extraño En Absoluto

Tokio 2019
Obra del caricaturista e ilustrador argentino Marcos Severi

Alvaro Trujillo nos enseña a crearnos Un DAFO

Es un término que se utiliza en el mundo empresarial, pero también lo vamos a aplicar en el ámbito personal. DAFO significa Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Esta dinámica implica que reflexiones sobre ti a dos niveles: interno y externo. Es decir, cosas que pertenecen a tu mundo interior y otras que pertenecen a tus circunstancias y contexto.

A nivel interior, analizaremos nuestras debilidades y fortalezas o, lo que es lo mismo, tus virtudes y defectos. Hazlo con la mentalidad de que las fortalezas siempre podrás reforzarlas, y los defectos pueden ser corregidos o adaptados.

A nivel exterior, describe tus amenazas y oportunidades. Aquello que te limita y aquello que te hará avanzar. Y hazlo con la misma filosofía: las amenazas puedes superarlas o evitarlas, mientras que puedes aprovechar las oportunidades.

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Que Hace Diferente Un Día

El mágico surrealismo minimalista de las fotografías de May Parlar 6
Fotografia de May Parlar
What a difference a day made. Angelina Jordan

«Me enamoré de la literatura porque se parecía mucho a la realidad, tanto que se podía confundir con ella. Pero la literatura me proporcionaba más respuestas que la vida».

Laura Ferrereo

Las fotografías surrealistas de May Parlar exploran la naturaleza humana 8

May Parlar es una artista de fotografía y video con sede en Nueva York / Estambul con títulos en Arquitectura y Diseño Sostenible. May crea imágenes performativas que exploran las nociones de pertenencia, identidad, percepción e influencias sociales normativas.

Todos aquellos que caminaron antes que yo en estas calles durante cientos de años; todos los recuerdos que recogieron, y sus lágrimas, y su alegría, todo su amor, dolor y sufrimiento. ¿Dónde están? ”Pregunta la fotógrafa. Parlar actúa en realidades construidas utilizando los objetos dispuestos como metáfora de las personas y recuerdos perdidos antes mencionados. «¿Qué pasará con todos nuestros recuerdos que no se recuerdan?» Ella continúa. «¿Viajarán de regreso a su fuente y serán reciclados, para convertirse en alguien más leido en “ohquecool.com”

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Soliloquios

Tom Odell – True Colours
en un mundo lleno de gente.
Puedes perder de vista todo,
y la oscuridad que hay dentro de ti
puede hacerte sentir muy pequeño.

Querida Adrienne:
Te llamo esta noche
Como podría convocar a una amiga,

Como podría convocar a un fantasma,
Para preguntarte qué piensas hacer
Con el resto de tu vida.
A veces actúas
como si tuvieras todo el tiempo del mundo.
Me preocupa cuando lo veo…
Espero que tengas algo en mente.
Espero que tengas alguna idea
acerca del resto de tu vida. Adrienne Rich

Kees van Dongen. La amapola (1919).

Van Dongen La amapola 1919

La amapola (1919). Kees van Dongen.
Óleo sobre tela. 54,6 cm x 45,7 cm.
Museum of Fine Arts. Houston, Estados Unidos.

Entre las primeras vanguardias hay dos que nacen casi al mismo tiempo y tienen puntos en común.

El fauvismo (que se da en Francia) y el expresionismo (fundamentalmente en Alemania), ambos movimientos admiradores de Gauguin y Van Gogh, utilizan el color furiosamente para expresar sentimientos, estados de ánimo.

Y la gran pregunta, no tan fácil de responder, es: ¿en qué se diferencian?

Tal vez tenemos que pensar en el temperamento de ambos pueblos y encontraremos una sutileza entre los cuadros de uno y otro movimiento.

Los franceses están más dedicados a la pintura pura, a la búsqueda de la belleza (recordemos que Francia siempre ha sido “el Reino de la Belleza y la Razón”), y es por ello que las obras fauvistas no tienen tanta obsesión por la profundidad psicológica o social. En general los sentimientos que expresan están más bien relacionados con la alegría de vivir.

Por otra parte, los alemanes son más intensos, apasionados. Para expresar las emociones más profundas (por lo general con una carga de angustia existencial) no sólo utilizan el color violento sino que deforman las figuras.

Van Dongen (de origen holandés) es uno de esos pintores que uno no sabe bien en cuál de las dos corrientes ubicarlo. Es un fauvista (expone en la primera muestra del grupo, junto a Matisse y Derain) pero a la vez es en extremo “expresivo”, y terminará exponiendo con los expresionistas alemanes (con el grupo El Puente).

Su temática recurrente es la imagen femenina y la sensualidad. Siendo su toque distintivo los ojos, a los que dibuja enormes y con trazo bien grueso.

Los retratos de Van Dongen se vuelven un éxito y él se convierte en un retratista de la clase alta.

El artista disfruta las delicias efímeras de pertenecer a ese universo, e incluso él mismo organiza grandes fiestas. y explica con humor: “¿El secreto de mi éxito? Pintar a las mujeres más delgadas de lo que son, y a sus joyas más grandes”.

Sin embargo, detrás de esas mujeres hay una cosmovisión del artista que no es superficial. Sus retratos nos dejan intuir un mundo decadente. Una sociedad donde la abundancia y el placer están condimentados con cierta tristeza, con el vacío existencial. Glamour y frivolidad.

El reflejo de un mundo nuevo, donde el lujo tiene sabor a vulgaridad.

3 Minutos de Arte

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Siguiendo Un Sueño

Dorte Mandrup The Whale Nordic Architecture Sustainability

Una “ballena rocosa” emerge en el círculo polar ártico combinando arquitectura y medio ambiente

La arquitectura no solo tiene un objetivo funcional y práctico, tambien ha sido, a lo largo de la historia, la excusa para dar rienda suelta a construcciones llenas de fantasía que nos invitan a soñar y que impregnan de magia entornos, ya de por sí, mágicos.

Imaginad que en el corazón del legendario Círculo Polar Ártico que inunda Noruega, a pie del océano y coronando un horizonte que ha sido testigo de millones de atardeceres y amaneceres, pudiéramos avistar, de manera perpetua, la cola de una ballena.

Este es el fantástico proyecto que va a llevarse a cabo de la mano de la arquitecta Dorte Mandrup y que ha sido seleccionada para crear “The Whale“, una colosal construcción que supondrá una nueva atracción para los visitantes que decidan ir a Noruega.

El edificio se construirá en Andenes, una isla por donde pasan las ballenas migratorias y que se ha convertido en uno de los mejores lugares del mundo para ver a los mamíferos marinos en su hábitat natural. 

Situado a la orilla del océano, el diseño se planifica para que se mimetice con el espectacular paisaje que va a rodearlo; además, se elevará gradualmente permitiendo que las personas puedan caminar sobre el techo.

Desde arriba, los turistas y los lugareños podrán disfrutar de vistas limpias del océano, las montañas, el sol, el cielo o, incluso, el exclusivo espectáculo de las auroras boreales; este techo curvo estará cubierto de piedras que se irán erosionando de manera natural para acabar formando parte de su entorno.

En el interior, el edificio albergará espacios para exposiciones, oficinas, una cafetería y una tienda y estará provisto de grandes ventanales que se abrirán hacia el archipiélago creando una conexión visual con el vasto entorno natural.

Dorte declara, “no solo crearemos arquitectura en otro paisaje notable, sino que también ayudaremos a entender a las ballenas y promoveremos la preservación de la vida marina. Esta oportunidad conlleva una gran responsabilidad, que es extremadamente motivadora e inspiradora”.

Whale AS anunció el 1 de noviembre de 2019, que el proyecto de Mandrup era el ganador.

Aunque la ubicación ya tiene 50.000 visitantes cada año, se espera que “The Whale” fortalezca el norte de Noruega como destino de viaje; nosotros estaríamos encantados de ser parte de esos turistas en busca de tener recuerdos inolvidables.

Dorte Mandrup: Web

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A Flor De Piel

Camino tan a flor de piel. 
Cualquier beso en una novela me hace llorar.
 Camino tan a flor de piel.
 Que mi mirada en la ventana me hace morir.
 Camino tan a flor piel.
 Mi deseo se confunde con el deseo de no estar, camino tan cerca de la piel.
 Que mi piel tiene el fuego del fin del mundo.
 Un barco sin puerto Sin objetivo, sin vela.
 Caballo sin silla´
 Un animal suelto.
 Un perro sin dueño
  Un niño, un bandido 
A veces me conservo 
En otros, que ¡suicida! 
Estoy tan cansado.

 Pero no quiero decir que ya no te creo. 
No necesito mucho dinero. 
Pero voy a tomar esa vieja nave ¡Esa vieja nave! 
Un barco sin puerto Sin objetivo, sin vela.

 Caballo sin silla.
 Un animal suelto.
 Un perro sin dueño.
 Un niño, un bandido.
 A veces me conservo.
 En otros, que ¡suicida!

Ángel González Muñiz fue un extraordinario poeta español de la Generación del 50. Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985 y académico y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996, publicó su primer libro de poemas en 1956.

Ángel González contó en numerosas ocasiones que escribió este poema más como divertimento y desahogo personal que con ánimo de publicarlo, pensando que, en ningún caso, sería un texto que pasaría la censura de aquel momento.

Imaginó un anti discurso cargado de retórica y oxímoron en el que un sistema opresor les hablaba a los jóvenes dándoles las directrices para perpetuar tal barbarie. Para su sorpresa, el texto bordeó la censura íntegramente y pasó a ser un mensaje, tan irónico como realista y tan burlesco como duro, que ilustraba el letargo y el desconcierto de una sociedad sumida en una post guerra.

Discurso a los jóvenes

 El poeta Ágel González (1925 – 2008


De vosotros,
los jóvenes,
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.
Os entrego
una herencia grandiosa:
sostenedla.
Amparad ese río
de sangre,
sujetad con segura
mano
el tronco de caballos
viejísimos,
pero aún poderosos,
que arrastran con pujanza
el fardo de los siglos
pasados.
Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan.
Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento
para asfixiar en moldes apretados
todo lo que respira o que palpita.
A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuadrones
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.
Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza.
Y finalmente,
tú, dueño
del oro y de la tierra
poderoso impulsor de nuestra vida,
no nos faltes jamás.
Sé generoso
con aquéllos a los que necesitas,
pero guarda,
expulsa de tu reino,
manténlos más allá de tus fronteras,
déjalos que se mueran,
si es preciso,
a los que sueñan,
a los que no buscan
más que luz y verdad,
a los que deberían ser humildes
y a veces no lo son, así es la vida.

Si alguno de vosotros pensase
yo le diría: no pienses.
Pero no es necesario.
Seguid así,
hijos míos,
y yo os prometo
paz y patria feliz,
orden,
silencio.

El mundo se enfrenta a uno de los mayores retos globales de los últimos años. Una pandemia, una crisis humanitaria que azota a más de un centenar de países y que no entiende de fronteras, ni de norte, ni de sur. Esta situación, aunque muy dura, no es una guerra. Verlo así sería injusto y un ejercicio de victimismo y cinismo propio de quien nunca ha tenido un pie cerca de un conflicto armado.

Pero, en cualquier caso, es un acontecimiento dramático que pone en juego no solo la economía, como nos quieren hacer creer, sino lo más importante: la vida de las personas. Eso nos sitúa delante del peor enemigo, que es el miedo, ese miedo que nos paraliza y que nos empuja a retirarnos del agravio de pensar. Miedo a perder, miedo a morir y hasta miedo a vivir.


Ante esta situación hay quien se queja, hay quien acata, hay quien respeta, hay quien odia, hay quien destruye y hay quien ama la vida por encima de cualquier otra cosa. Porque si hay algo cierto es que siguen existiendo muchos paralelismos con el comportamiento humano que describía el poeta.


Las personas seguimos empeñadas en no pensar por nosotras mismas, en dibujar fronteras que en realidad no existen, en trazar una línea que separa el nosotros de ellos y el aquí del allí. En ser fieles escuderos de la sinrazón que se esconde detrás del discurso del odio, sin entender que somos, en realidad, las víctimas de ese mismo discurso.

Pero también existen esas otras, las que inventan poesías cada día, las que comparten, las que analizan, las que piensan en la salida de esta crisis sanitaria con solidaridad, empatía y generosidad, las que sueñan, las que han decidido perderle el miedo al miedo y hacer todo lo necesario para salir de esto construyendo una sociedad mejor. Es, una vez más, el enfrentamiento de piedra y aire


De jóvenes y no tan jóvenes yo espero solamente una cosa: ser capaces de combatir el discurso que nos lanza este nuevo enemigo para dejar de sostener aquella herencia grandiosa que nos han legado y que, por cierto, no funciona. Espero que nos demos cuenta de que la libertad no es solo un permiso de movimiento, que la mayor de las libertades es la capacidad de pensar de una manera crítica, que es la más emancipadora de las maneras.

Espero que aprendamos que la vida es tan importante que no puede ser solamente el privilegio de un puñado de personas sino el mayor de los derechos que posee la humanidad. Que vivimos en un mundo global y que todas las diferencias en las que creíamos son en realidad coincidencias.

Que la solidaridad internacional, eso que Gioconda Belli describió como la ternura de los pueblos, hoy cobra más sentido que nunca. Que somos seres sociales y emocionales y que este juego sin relacionarse con otros seres humanos carece de sentido. Que siempre existirán personas que se empeñan en destruir pero que lo que nos sacará de esto, y de todo, es construir. Y que amar es urgente.

Por Ángeles Alonso Blanco. Asamblea de cooperación por la paz

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Mis Recuerdos

REGALO DE MI HIJA POR EL DIA DE LA MADRE

La imagen puede contener: texto

“Porque los hechos son siempre vacíos recipientes que to­marán la forma del sentimiento que los llene”, afirmaba Onetti a través de Eladio Linacero en El pozo.

Los Recuerdos Serrat

Los Recuerdos Joan Manuel Serrat

Los recuerdos suelen
Contarte mentiras
Se amoldan al viento,
Amañan la historia,
Por aquí se encogen,
Por allá se estiran,
Se tiñen de gloria,
Se bañan en lodo,
Se endulzan, se amargan
A nuestro acomodo,
Según nos convenga
Porque antes que nada
Y a pesar de todo
Hay que sobrevivir.Recuerdos que volaron lejos
O que los armarios encierran,
Cuando está por cambiar el tiempo,
Como las heridas de guerra,
Vuelven a dolernos de nuevo.Los recuerdos tienen
Un perfume frágil
Que les acompaña
Por toda la vida
Y tatuado a fuego
Llevan en la frente
Un día cualquiera
Un nombre corriente
Con el que caminan
Con paso doliente,
Arriba y abajo,
Húmedas aceras
Canturreando siempre
La misma canción.Y por más que tiempos felices
Saquen a pasear de la mano,
Los recuerdos suelen ser tristes
Hijos, como son, del pasado,
De aquello que fue y ya no existe.Pero los recuerdos
Desnudos de adornos,
Limpios de nostalgias,
Cuando solo queda
La memoria pura,
El olor sin rostro,
El color sin nombre,
Sin encarnadura,
Son el esqueleto
Sobre el que construimos,
Todo lo que somos,
Aquello que fuimos
Y lo que quisimos
Y no pudo ser.Después inflexible, el olvido
Irá carcomiendo la historia;
Y aquellos que nos han querido
Restaurarán nuestra memoria
A su gusto y a su medida
Con recuerdos
De sus vidas…

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Me Crucé Con El Hombre Perfecto

Peregrino Kyoto 2019
Bring it back to me; Martin Luke Brown

«Una bonita mañana de abril, me crucé con la chica 100% perfecta», un relato de Haruki Murakami

“Ayer en la calle me crucé con una chica perfecta”, le digo a alguien.

“¿Sí?” el dice. “¿Guapa?”

“No realmente”

“¿Tu tipo favorito, entonces?”

“No lo sé. No parece que recuerde algo de ella: la forma de sus ojos o el tamaño de su pecho”

“Extraño”

“Sí. Extraño”

“De cualquier manera”, dice él ya aburrido, “¿qué hiciste, hablaste con ella? ¿La seguiste?”

“No. Solo me crucé con ella en la calle”.

Ella iba hacia el Oeste, y yo hacia el Este. Era una bonita mañana de abril.

Hubiera deseado hablar con ella. Media hora hubiera sido todo: sólo preguntarle por ella, hablarle de mí, y – lo que más me habría gustado hacer -, explicarle las complejidades del destino que condujo a nuestro encuentro en una estrecha calle en Harajuku una bonita mañana de abril de 1981.

Después de hablar, habríamos comido en cualquier sitio, quizás visto una película de Woody Allen, o parado en un bar de hotel para tomar unos cocktails. Con algo de suerte, podríamos haber acabado en la cama.

La potencialidad llama a la puerta de mi corazón.

¿Cómo me puedo aproximar a ella? ¿Qué le debería decir?

“Buenos días, señora. ¿Piensa que podría compartir media hora de conversación conmigo?”. Ridículo. Hubiera sonado como un vendedor de seguros.

“Perdóneme, ¿sabría por casualidad si hay una tintorería abierta las 24 horas en el barrio?”. No, igual de ridículo. No llevo ni ropa sucia, en primer lugar. ¿Quién va a creerse una cosa así?

Quizás, la simple verdad lo haría. ”Buenos días. Usted es la chica perfecta para mí.”

No, ella no lo creería. Incluso si lo creyese, ella no querría hablar conmigo.

“Perdón”, podría decir, “puede ser que sea la mujer perfecta para ti, pero tu no eres el hombre perfecto para mí.” Podría pasar. Y si me encontrase en esa situación, probablemente me querría morir. Nunca me recuperaría de ese shock. Tengo 32 y esto es lo que significa hacerse mayor.

Pasamos frente a una floristería. Una cálida, y suave brisa de aire toca mi piel. El asfalto está húmedo y siento el olor de las rosas. No me atrevo a hablarle. Ella viste un jersey blanco, y en su mano derecha sostiene un sobre blanco que carece de sello. Por lo que deduzco que ha escrito a alguien una carta, quizás estuvo toda la noche escribiendo, a juzgar por las ojeras en sus ojos. El sobre podría contener todos los secretos que ella hubiese tenido siempre.

Avanzo un poco más y me doy la vuelta. Ella se pierde entre la multitud.

Ahora, por supuesto, sé exactamente que debería haberle dicho. Habría sido un discurso largo, demasiado quizás para haberlo desarrollado adecuadamente. Las ideas que se pasan por la cabeza no son nunca muy prácticas.

Bien. Hubiera comenzado “Erase una vez” y terminado “Una triste historia, ¿no cree?”

Erase una vez, un chico y una chica. El chico tenia 18 años y la chica 16. Él no era especialmente guapo, y ella tampoco. Solo eran un hombre y una mujer solitarios como todos los demás. Pero ellos creían con todo su corazón que en alguna parte del mundo había un hombre y una mujer perfectos para ellos. Sí, ellos creían en un milagro. Y ese milagro ocurrió realmente.

Un día los dos se encontraron en una esquina de una calle.

“Esto es increíble,” dijo él “Te he estado buscando toda mi vida. No lo creerás, pero tú eres la mujer perfecta para mí.”

“Y tú”, dijo ella, “eres el hombre perfecto para mí, exactamente como te había soñado en cada detalle. Es como un sueño.”

Se sentaron en un banco del parque, se cogieron de las manos, y se contaron sus historias el uno al otro hora tras hora. Ellos ya no estaban más solos. Habían encontrado y sido encontrados por su pareja perfecta. Qué cosa maravillosa es encontrar y ser encontrado por tu pareja perfecta. Es un milagro, Un milagro cósmico.

Mientras conversaban sentados, sin embargo, una pequeña, pequeña sombra de duda enraizó en sus corazones: ¿Estaba bien que los sueños de alguien se hicieran realidad tan fácilmente?

Y así, cuando se produjo una pausa momentánea en su conversación, el chico le dijo a la chica: “Vamos a probarlo para nosotros una vez. Si realmente somos el amor perfecto del otro, entonces alguna vez, en algún lugar, nos encontraremos otra vez sin duda. Y cuando pase, sabremos que somos la pareja perfecta, y nos casaremos. ¿Qué piensas?”

“Sí,” dijo ella, “eso es exactamente lo que deberíamos hacer.”

Y entonces se separaron, ella fue al este, y él al oeste.

La prueba que habían acordado, sin embargo, era innecesaria. No la deberían haber realizado, porque eran real y verdaderamente la pareja perfecta, y era un milagro que se hubiesen encontrado Pero era imposible para ellos saberlo, jóvenes como eran.

Las frías, indiferentes olas del destino continuaron sacudiéndolos despiadadamente.

Un invierno, el chico y la chica cayeron enfermos de una terrible gripe, y después de luchar entre la vida y la muerte, perdieron la memoria de sus años más tempranos. Cuando se dieron cuenta sus cabezas estaban vacías.

Fueron dos brillantes y decididos jóvenes, sin embargo, y gracias a sus esfuerzos constantes fueron capaces de adquirir otra vez el conocimiento y el sentimiento que les posibilitó volver como miembros hechos y derechos a la sociedad. Gracias a Dios, se convirtieron en ciudadanos que sabían como utilizar el metro, o ser capaces de enviar una carta especial al correo.

También experimentaron el amor otra vez; algunas veces, como mucho al 75% u 85%.

El tiempo pasó con una rapidez espantosa, y pronto el muchacho tuvo 32 años, la muchacha 30.

Una preciosa mañana de abril, en busca de una taza de café para comenzar el día, el muchacho andaba del oeste al este, mientras la muchacha, teniendo la intención de enviar una carta, andaba del este al oeste, los dos sobre la misma estrecha calle del barrio de Harajuku en Tokio.

Se cruzaron en el centro mismo de la calle.

El destello más débil de sus memorias perdidas brilló tenuemente por un breve momento en sus corazones. Cada uno sintió un retumbar en su pecho. Y ellos supieron:

Ella es la mujer perfecta para mí

Él es el hombre perfecto para mí.

Pero el brillo de sus memorias era demasiado débil, y sus pensamientos ya no tenían la claridad de catorce años antes.

Sin una palabra, se cruzaron, desapareciendo entre la multitud. Para siempre.

Una triste historia, ¿no cree?

Si, eso es, eso es lo que debería haberle dicho.

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