“Dime Algo Bonito”

Barbara Pravi Voilà

Ella dijo: “Dime algo bonito” Él le dijo: (∂ + m) ψ = 0 Esta es la ecuación de Dirac, y es la más bonita de toda la física. Describe el fenómeno del entrelazamiento cuántico, que afirma que “si dos sistemas interaccionan entre ellos durante cierto periodo de tiempo y luego se separan, podemos describirlos como dos sistemas distintos, pero de una forma sutil se vuelven un sistema único. Lo que le ocurre a uno sigue afectando al otro, incluso a distancia de kilómetros o años luz”. Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún modo relacionadas. No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en extremos opuestos del Universo. La conexión entre ellas es instantánea. Es lo mismo que ocurre entre dos personas cuando les une un vínculo que solo los seres vivos pueden experimentar. Es el modo en que funciona esta relación a la que llamamos AMOR…

Rafael Guastavino desembarcó en Nueva York en 1881 a los 39 años.

Guastavino, el pícaro arquitecto valenciano que triunfó en Nueva York

Al arquitecto valenciano le animaba el éxito que había conocido en Barcelona (estudió en la Escola Especial de Mestres d’Obres, donde aprendió ,la técnica de la “volta catalana” obras como la fábrica textil Batlló o el teatro La Massa, en Vilassar de Dalt. Junto a su hijo –compañeros y rivales– diseñaron y levantaron algunos de los edificios y monumentos más bellos de Norteamérica.

A él se deben, entre otros edificios, la Biblioteca Pública de Boston, la catedral de Saint John the Divine o la espectacular Grand Central Station en Nueva York. Su gran acierto fue demostrar que la clásica bóveda tabicada era milagrosa porque, además de ligera, era resistente al fuego, algo que obsesionaba a los norteamericanos desde los grandes incendios de Chicago y Boston.

Uno de sus momentos de gloria fue el proyecto Pennsylvania Station, en Nueva York, la estación de tren que el ayuntamiento demolió en 1963, ignorando la campaña ciudadana que reclamaba su conservación. Su principal abanderada era Jaqueline Kennedy. La describieron como la “catedral del transporte”, una combinación única en el mundo de bóvedas tipo Guastavino, vigas pretensadas, columnas de hierro y mucho cristal..

A Andrés Barba le subyugaron varias cosas. “Primero, la mezcla de audacia y cara dura que hay que tener para patentar un sistema medieval”. Luego, el hecho de que Guastavino fueran en realidad dos personas, padre e hijo, “y que esa confusión sobre los dos perdure, como si se tratara de un mismo personajes”. Casi todas las cosas que hoy nos llenan de asombro las completó (o diseñó) en realidad Guastavino hijo. Que, por cierto, ni siquiera era arquitecto.

Y finalmente, le interesó la carambola que supone “que unos personajes así aparezcan en NY precisamente en el momento en que allí aún están decidiendo la identidad arquitectónica nacional. Para entonces NY todavía no la tenía, me divierte lo arbitrario de las identidades”.

La audacia de padre e hijo no fue creativa, continúa, “sino artesanal”. Su golpe de genio fue otorgar una dignidad arquitectónica brutal a un sistema de construcción de fábrica, bastante humilde, que ni siquiera tenía tradición teórica”. Toda la teórica del sistema se la inventaron los Guastavino. Y es maravilloso, añade, cómo el padre convencer a los arquitectos y les compra el cemento Porland. Eso les convierte en héroes bastante “españoles”. “Eso y otras cosas como estafas de valores, mucha verborrea y estar siempre al borde de la quiebra”, concluye.

El 2 de febrero de 1908, “The New York Times” publicó la necrológica de Rafael Guastavino, fallecido el día anterior en su casa de Asheville. El titular lo presentaba como “el arquitecto que ideó el arco usado en el metro de Nueva York”. El texto, como “el arquitecto de Nueva York”.

En 1900 se publicó la lista de los diez edificios más bellos de los EE.UU.: en casi todos había participado Guastavino. De los más de 1000 edificios que su empresa erigió 360 estaban en la Gran Manzana.

Deslumbró al construir la primera estación del moderno metro de Nueva York, la City Hall Station, que sirvió de modelo para el resto

Su compañía registró más de ochenta patentes y creó el “sistema de arcos con azulejos” que deslumbró a principios del siglo XX, al construir la primera estación del moderno metro de Nueva York, la City Hall Station, que sirvió de modelo para el resto.

Y, sin embargo ¿por qué sabemos menos de Guastavino, de lo que deberíamos? “Porque firmaron pocos proyectos -explica Moro- ya que trabajaban para otros arquitectos que dejaban un hueco en blanco en sus planos y decían: “aquí un Guastavino”. Ese hueco en blanco, que los Guastavino diseñaban y construían, forjados y cúpulas, era lo que de verdad daba la personalidad al edificio”. 

XAVI CASINOS para La vanguardia

 

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