Rara

“Triste” ALBA ARMENGOU SANT ANDREU JAZZ BAND Triste es vivir en soledad
En el dolor cruel de una pasión
Es triste saber que nadie puede vivir de una ilusión
Lo que nunca será, nunca le dará
El soñador tiene que despertar

“Cada vez soy más consciente de que uno se convierte en lo que mira, en lo que recuerda, en lo que anhela, en lo que transmite. El futuro comienza hoy y depende de lo que elijo ver, de lo que me permito decir, de lo que quiero recordar y de lo que decido amar”. Laura Esquivel

Ser diferente no es sencillo, nadar contracorriente puede ser agotador. Sin embargo, nada hay más doloroso que negarse a uno mismo para acercarse a los demás.

El concepto de normalidad cambia a medida que avanzan las sociedades. Lo que permanece invariable es la sensación de inadecuación que muchas personas experimentan cada día. Con independencia de lo que consideremos normal, siempre existirá un porcentaje de individuos que sufrirán el peso de no encajar en lo establecido.

Es indudable que el humano es un ser social, el sentimiento de pertenencia es una de nuestras necesidades básicas. Precisamos establecer relaciones, forjar vínculos, estrechar lazos, sentirnos aceptados y reconocidos. Pero, ¿a qué precio?

Crecemos con el deseo de complacer a quienes nos rodean, pues necesitamos su afecto para sentirnos bien. esto muchas veces implica negar aspectos de nuestra propia personalidad. Ciertamente, cualquier relación social requiere respeto y tolerancia, algo que implica ceder en ocasiones y que no supone mayor esfuerzo para la mayoría. Pero, ¿qué hay de quienes, de forma innata, poseen un modo diferente de ver la vida?

Posiblemente una gran parte de tu vida te hayas sentido fuera de lugar allí donde fueses, incluso dentro de tu propia familia.  Tal vez fuiste un niño demasiado solitario. Tras años de nadar contracorriente puede que hayas sucumbido a creer que hay algo mal en ti, que estás equivocado. Quizá, con mucho esfuerzo, empujaste tu rareza hacia el fondo de tu ser y pusiste toda tu energía en tratar de ser cómo se esperaba.

Nos han hecho creer que encajar ha de ser la prioridad y, sin embargo, nada hay más doloroso que negarse a uno mismo para acercarse a los demás. 

Nos fascinan aquellos con una personalidad propia, una opinión bien formada y una perspectiva diferente capaz de llevarnos a nuevos mundos.

Ni el arte, ni la ciencia ni el avance de la sociedad surgen de la rigidez y la homogeneidad. Son las mentes divergentes quienes nos mueven, nos emocionan y nos enfrentan a paradigmas antiguos y obsoletos permitiéndonos avanzar.

Tal vez eres diferente. Si sientes que no encajas en este mundo tal vez necesites cambiarlo. 

Parte de un artículo Elena Sanz

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