Soliloquios

Tom Odell – True Colours
en un mundo lleno de gente.
Puedes perder de vista todo,
y la oscuridad que hay dentro de ti
puede hacerte sentir muy pequeño.

Querida Adrienne:
Te llamo esta noche
Como podría convocar a una amiga,

Como podría convocar a un fantasma,
Para preguntarte qué piensas hacer
Con el resto de tu vida.
A veces actúas
como si tuvieras todo el tiempo del mundo.
Me preocupa cuando lo veo…
Espero que tengas algo en mente.
Espero que tengas alguna idea
acerca del resto de tu vida. Adrienne Rich

Kees van Dongen. La amapola (1919).

Van Dongen La amapola 1919

La amapola (1919). Kees van Dongen.
Óleo sobre tela. 54,6 cm x 45,7 cm.
Museum of Fine Arts. Houston, Estados Unidos.

Entre las primeras vanguardias hay dos que nacen casi al mismo tiempo y tienen puntos en común.

El fauvismo (que se da en Francia) y el expresionismo (fundamentalmente en Alemania), ambos movimientos admiradores de Gauguin y Van Gogh, utilizan el color furiosamente para expresar sentimientos, estados de ánimo.

Y la gran pregunta, no tan fácil de responder, es: ¿en qué se diferencian?

Tal vez tenemos que pensar en el temperamento de ambos pueblos y encontraremos una sutileza entre los cuadros de uno y otro movimiento.

Los franceses están más dedicados a la pintura pura, a la búsqueda de la belleza (recordemos que Francia siempre ha sido “el Reino de la Belleza y la Razón”), y es por ello que las obras fauvistas no tienen tanta obsesión por la profundidad psicológica o social. En general los sentimientos que expresan están más bien relacionados con la alegría de vivir.

Por otra parte, los alemanes son más intensos, apasionados. Para expresar las emociones más profundas (por lo general con una carga de angustia existencial) no sólo utilizan el color violento sino que deforman las figuras.

Van Dongen (de origen holandés) es uno de esos pintores que uno no sabe bien en cuál de las dos corrientes ubicarlo. Es un fauvista (expone en la primera muestra del grupo, junto a Matisse y Derain) pero a la vez es en extremo “expresivo”, y terminará exponiendo con los expresionistas alemanes (con el grupo El Puente).

Su temática recurrente es la imagen femenina y la sensualidad. Siendo su toque distintivo los ojos, a los que dibuja enormes y con trazo bien grueso.

Los retratos de Van Dongen se vuelven un éxito y él se convierte en un retratista de la clase alta.

El artista disfruta las delicias efímeras de pertenecer a ese universo, e incluso él mismo organiza grandes fiestas. y explica con humor: “¿El secreto de mi éxito? Pintar a las mujeres más delgadas de lo que son, y a sus joyas más grandes”.

Sin embargo, detrás de esas mujeres hay una cosmovisión del artista que no es superficial. Sus retratos nos dejan intuir un mundo decadente. Una sociedad donde la abundancia y el placer están condimentados con cierta tristeza, con el vacío existencial. Glamour y frivolidad.

El reflejo de un mundo nuevo, donde el lujo tiene sabor a vulgaridad.

3 Minutos de Arte

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