Aprendiendo

 

«Lo más difícil es conseguir que se vaya del todo. todo aquello que ya se fue.» -Marwan

 

P1110482   Almería desde la Alcazaba , agosto 2019

 Nina Simone – You Dont Know What Love Is

Nadie es perfecto, por mucho que lo intente. Estamos muy lejos de serlo. Somos un conjunto de virtudes y de defectos que, además, vamos modificando lenta pero progresivamente a lo largo de toda nuestra vida. Hay rasgos de nuestra personalidad que nos convierte en adorables y otros tantos que nos pueden convertir en la persona más odiada del mundo, inaguantables incluso para aquellos que más nos quieren.

Hay ciertos defectos que no aguantarían ni nuestros seres más queridos. Sin embargo, fuera de “manías” personales, hay ciertos rasgos con los que mejor no toparse. Y si nos metemos en el ámbito de pareja, sigue siendo algo muy relevante, porque estamos hablando de alguien con quien vamos a compartir gran parte de nuestra vida (o el resto de ella)

Muchas veces, cegados por el amor, cometemos dos errores: creer que conocemos a la perfección a la otra persona, cosa que adelanto es imposible. Y también creer que esa persona cambiará con el tiempo, ya sea influida por sus propios sentimientos de amor o por la muestra de nuestra paciencia y capacidad de gestión. En ambos casos, tengo que decir que hay muy pocas capacidades de éxito

3 rasgos que más vale que mantengas alejados de ti

1. Personas límite

Personas que hoy pueden amarte con locura y mañana mostrar la más absoluta indiferencia. Hombres y mujeres que te muestran la mayor ternura en unos momentos, y la mayor agresividad después. Sin términos medios.

Personas impulsivas y con poca capacidad de frustración que generan mucha ambigüedad. Por un lado, no conocerás un amante más dedicado, pero en cuanto despierta la bestia que lleva dentro, te genera desde odio por sus cambios de humor hasta miedo por lo impredecible que puede ser.

Las personas límite son amantes dedicados, pero verdaderamente impredecibles
Agotan emocionalmente. No son personas que estén listas para tener una relación de pareja. Necesitan todavía calmar sus conflictos internos.

2. Los mentirosos

Parece obvio, ¿verdad? Si consultáramos cualquier encuesta, nos daremos cuenta de que uno de los valores más esperados en una pareja potencial es la sinceridad y, seguramente, también estará en tu escala de valores. Pero seamos realistas: todos hemos mentido; sin embargo, hay muchas formas de mentir. Y aquí concretamente nos referimos a personas que prácticamente reconstruyen tu realidad a base de mentiras, que manipulan, con los que es difícil discernir los límites de lo real o no.

A las personas mentirosas no se les pilla por cómo te mienten a ti, sino por cómo mienten a los demás. Y si lo hace con todos, ¿por qué no lo va a hacer contigo?

Si miente a otras personas, ¿por qué no te va a mentir a ti?

Los hay quienes son auténticos profesionales de la mentira. Es difícil detectarlos, pero de ninguna manera se puede afianzar una relación duradera con una persona así.

3. Las personas criticonas o artificialmente exigentes

No hay manera de acertar. Siempre andarás de puntillas para no cometer errores. Son personas que siempre tienen objeciones con lo que dices, haces, piensas… Vamos, con cualquier cosa que hagas.

Con estas personas, siempre te sentirás inseguro. No sabrás nunca qué hacer, ni siquiera con las cosas más sencillas. Pensarás mil veces todo antes de actuar.

Uno de los rasgos más “peligroso” es el de esas personas que creen que todo el mundo debe de comportarse como piensan que deben de hacerlo

Por supuesto, estas personas son expertas en ver tus errores, pero ni por asomo ven los suyos. Son personas narcisistas que pretenden controlar su entorno a base de la crítica pasivo agresiva. Todo el mundo debe de comportarse como piensan que deben de hacerlo.

Con estas clases de personas nunca podrás vivir.

Existen muchos más rasgos de personalidad con los que es mejor no cruzarse. Sin embargo, es muy representativo tener presente aquí la estabilidad emocional, la sinceridad e integridad como valor y la humildad como rasgos contrarios a los mencionados, pero infinitamente más deseables en una potencial pareja y para uno mismo

Edith Sánchez

 

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