Fundir el olvido

IMG_7840-001En el taller de Flippy Murcia Octubre 2018

Maravillosos artículos escritos por Carlos Escobar en su sección “Música inesperada” del diario La verdad de Murcia

El dolor del olvido

Los circuitos neuronales del olvido son fundamentales para llevar una existencia feliz. Qué sería de nosotros si no pudiésemos desterrar de la memoria los proyectos e ilusiones del pasado que jamás llegamos a cumplir. En esto los verdaderos maestros son los niños, ya que son capaces de olvidar la disputa más aguerrida para, pasados unos minutos, volver a jugar juntos sin ningún tipo de resentimiento.

La otra cara del olvido es la angustia que nos produce la indiferencia las personas que consideramos importantes en nuestra vida. El efecto derivado de que se olviden de nosotros genera un dolor tremendo y es uno de los temas más tratados en la historia de la música

Uno de los compositores que mejor vivió desde dentro las emociones del olvido fue Astor Piazzolla, compositor del tango Oblivion que escucharemos el viernes en el Auditorio Víctor Villegas con la sobredosis de nostalgia que genera la triste melodía inicial sobre el ritmo del genial acompañamiento de piano o de orquesta, según la versión de que se trate. Es especialmente emotiva la parte central de la pieza cuya belleza siempre conmueve al auditorio.

Oblivion se hizo muy popular gracias a la banda sonora de la película Enrique IV. La atmósfera con las que no envuelve Piazzolla es tan sobrecogedora que muchos músicos solistas no se han resistido a interpretar la pieza y de ahí que existan tantas versiones para distintas combinaciones de instrumentos.

Como las emociones que produce la audición de Oblivion no pueden expresarse con palabras, les adjunto un vídeo para que disfruten de la melodía y armonía que ideó el compositor argentino.

El tango es la voz del alma de Argentina y Piazzolla expresa con pasión ese sentimiento

 

Pinceladas con batuta

Los cuadros de una exposición es el título de una impresionante pieza de orquesta que compuso Modest Mussorgsky (1839-1881) a la edad de 35 años, en una versión de suite para piano solo, sintiéndose profundamente afectado por el fallecimiento del joven arquitecto y diseñador Viktor Hartmann.Posteriormente, Maurice Ravel la transformó en una obra orquestal magníficamente enriquecida con su toque impresionista.

El conjunto de diez piezas de piano de Mussorgsky es un homenaje musical a Hartmann, de forma que cada una de sus partes se corresponde con una obra del pintor. Como manifestó el compositor, el ritmo de escritura musical fue rápido y constante, de manera que en sólo tres semanas completó la virtuosista suite para piano.

La música del maestro ruso eclipsó totalmente a los cuadros de Hartmann ya que su carácter personal  sobrepasó la descripción pictórica original.

La obra contiene momentos sublimes. Comienza con el tema del Paseo (Promenade) que luego va apareciendo en determinados momentos de la suite cambiando su significado emocional en función de la pintura que introduce. El primer movimiento El gnomo es representado por diabólicos instrumentos de viento como un enano que corre con torpeza. En El viejo castillo hay un solo de saxofón que evoca a un trovador medieval. Todo cambia en Tuillerías donde la alegría infantil inunda la escena.

El cuarto movimiento es Bydlo, un carro polaco de enormes ruedas arrastrado por bueyes que Ravel envuelve con los sonidos graves de chelos, contrabajos, fagotes y tuba. El siguiente movimiento es el Ballet de los dos polluelos en sus cascarones, donde los chispeantes pizzicatti de la cuerda se acompañan de los sonidos del arpa.

El retrato de los judios es Samuel Goldenberg y Schmüle, uno rico con abrigo de piel y otro pobre desesperado que representan cuerdas y madera al unísono (rico) y trompeta (pobre). Aquí la armonía es la dominante frigia, típica de los judíos y se puede apreciar como poco a poco los retratos se van entremezclando como si conversaran entre ellos.

El séptimo movimiento es El mercado de Limoges, donde se respira un aire muy popular en una disputa entre mujeres campesinas. Las Catacumbas nos llevan a las célebres tumbas romanas que discurren por el subsuelo de la Ciudad Eterna, con instrumentos de metal evocando la sonoridad de un órgano de iglesia.

El noveno movimiento se basa en el cuento popular ruso La cabaña sobre patas de gallina donde vive la feroz criatura Baba Yaga, una especia de bruja que entre las escalas musicales que creó Mussorgsky.

La obra termina con La gran puerta de Kiev, donde las notas de  Promenade reaparecen con más grandiosidad, un homenaje a Alejandro II que Ravel adorna con sus brillantes toques orquestales.

En definitiva, estamos ante una gran obra donde el dramatismo de Mussorgsky se vigoriza con la excelente orquestación de Ravel, de manera que el verdadero pincel es el que se balancea entre los dedos de la directora

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