Política y discriminación

 
De Reojo

 

UN 21 de marzo del año 1960, en una ciudad de Sudáfrica, la policía abrió fuego y mató a 69 personas e hirió a otras 180, que participaban en una manifestación pacífica contra las leyes del apartheid. Todas las víctimas, entre las que había mujeres y niños, eran de raza negra. Aquel trágico suceso, provocó una oleada de protestas en todo el mundo, incluida la condena de la ONU, y supuso un punto de inflexión en la historia del país. El siguiente 30 de marzo de 1960, el gobierno declaró el estado de emergencia y fueron detenidas casi 12.000 personas, abriendo un largo periodo de aislamiento internacional. Luego en 1966, la ONU simbolizó aquella fecha como Día Internacional contra la discriminación racial e instó a la comunidad internacional a redoblar esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación. Propósito que años más tarde amplió a una semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo.

Por su parte la UNESCO, órgano de la ONU para gestionar la Educación y la Cultura, parece andar por libre y lo que propone celebrar cada año el día 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía. Y aquí me tienen, sin ver claro si de lo que toca escribir hoy es de la discriminación o de la poesía. O es que quieren que percibamos una discriminación poética o una poesía de la discriminación. No creo que discriminadora. O tal vez de una poesía racial o de una raza poética. Acaso la poética de las razas discriminadas. A saber. Lo curioso es que aquel trágico año de 1960, el Premio Nóbel de literatura se lo dieron a un gran poeta, el antillano Saint-John Perse, quien en su discurso de gala defendió con ardor que el sentido de la lírica moderna, es el de profundizar en el misterio mismo del hombre.

Que la poesía encarna la alianza del arte y una vida agreste en la que "el amor es hogar y la insumisión ley". Que implica un método de conocimiento, un sistema de penetración de la realidad, una forma de existencia en su sentido más hondo e íntegro. Porque entre las huellas de la poética reside la divinidad y el eco de sus mitologías. Que el reto para el poeta, y para el articulista, es bullir como mala conciencia de su tiempo. Esa mala conciencia, hoy, de saber que se rechaza al otro de raza diferente, sólo porque quizá no sabemos ponernos en su lugar. O porque no deseamos para ese otro lo que querríamos que el otro desee para nosotros. Al menos dentro de un orden porque como dijo B. Shaw: No siempre hagas a los demás lo que desees que te hagan a ti, ellos pueden tener gustos muy diferentes. Pura ironía anglosajona. Como la de hacer coincidir en un mismo día la exaltación de la poesía con el abucheo a la discriminación.

 
José María Requena
 
Publicado en El Almeria. Gracias JM.
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