40 aniversario de la llegada a la luna

40 aniversario de la llegada a la luna

Una utopía inalcanzable convertida en un sueño materializado. Este hecho histórico sucedió hace 40 años. El 16 de julio de 1969, los tripulantes del Apolo 11 sólo sabían a dónde pretendían llegar surcaban el vacío en dirección a la Luna. Aldrin, Armstrong y Collins  iban a ser los primeros en poner su pie en tierra firme fuera de nuestro planeta.
Los astronautas del Apolo 11 han reconocido que emprendieron el viaje sabiendo que sus probabilidades de llegar a la Luna con éxito y regresar vivos a la Tierra eran de en torno al 50%.
Uno de los momentos más dramáticos fue el descenso histórico sobre la superficie lunar. En ese instante, el ordenador del módulo sufrió una sobrecarga y saltó una alarma. Los astronautas preguntaron a Houston si debían abortar la operación pero, tras un eterno segundo, contestó que ignorasen la alarma. Ese minuto fue determinante para que la nave desviase su trayectoria y se dirigiera a un cráter lleno de rocas, lo que podía suponer su fin. Pero el veterano piloto de guerra mantuvo la sangre fría y logró posar el aparato en una zona plana cuando tan sólo quedaban 30 segundos de combustible.

La apuesta de la NASA fue arriesgadísima, y múltiples factores podían haber convertido la misión en un trágico fiasco, ante 600 millones de telespectadores. Finalmente, Armstrong logró dar su «pequeño paso para el hombre, y gigantesco salto para la Humanidad».
Un pequeño paso para el hombre.
Un pie en la luna
La pisada de Aldrin en la superficie de la Luna fue una de las imágenes más potentes de esta polémica conquista. Todavía hoy muchos expertos sostienen que la llegada a la Luna es un invento de la NASA y el Gobierno americano.
EE UU necesitaba un golpe de efecto y Kennedy hizo gala de su talante deportivo y se fijó en un programa ya iniciado, el Apollo: “Creo que este país debería comprometerse a alcanzar el objetivo, antes del final de esta década, de poner un hombre sobre la superficie de la Luna y hacerle regresar a la Tierra sano y salvo”, aseguró el presidente norteamericano ante el Congreso.
El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética lanzaba al espacio el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. La noticia corrió como la pólvora por EE UU y por todo el mundo. El Sputnik fue el pistoletazo de salida para una loca carrera que ocuparía los doce años siguientes.

EE UU puso toda su maquinaria propagandística a trabajar y 600 millones de personas vieron por televisión el primer paso lunar de Armstrong. Como si de una épica producción hollywoodiense se tratara, EE UU ganaba por K.O. a la URSS en el último asalto.
Los americanos lograron colocar otras seis misiones en la Luna mientras la URSS, que sólo logró llevar sondas no tripuladas al satélite, intentaba ocultar su fracaso negando que hubieran intentado llevar cosmonautas a la Luna.

Buzz Aldrin resumió perfectamente el espíritu de aquella carrera: “Si llegamos a la Luna no fue para estudiarla ni para recoger muestras de su suelo, sino para aventajar a los rusos en la carrera espacial. Todo lo demás quedó en segundo plano”.

Casi 40 años después de la última visita humana a la Luna, la NASA ha vuelto a poner sus ojos en ella y ha iniciado la búsqueda de sitios para instalar en el futuro un asentamiento humano que permita hacer escala en viajes más lejanos

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